Reino Unido rechazó el arbitraje por el proyecto Sea Lion en Malvinas y puso en duda la confiabilidad de Argentina como socio
El Gobierno del Reino Unido contestó este miércoles al recurso de arbitraje promovido por la Argentina a raíz del proyecto de extracción hidrocarburífera Sea Lion en las Islas Malvinas, elevando la tirantez entre las naciones: al margen de vindicar la extracción petrolera, advirtió que la postura argentina "plantea interrogantes" acerca de la fiabilidad del país en su condición de aliado de Londres.
La contestación británica aconteció dos días después de que la gestión encabezada por el presidente Javier Milei instruyera al Ministerio de Relaciones Exteriores y a sus asesores legales a poner en marcha el proceso de arbitraje estipulado en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
De acuerdo con el informe oficial difundido el 28 de septiembre, el cometido del planteo busca paralizar las tareas operativas en Sea Lion y prevenir posteriores disposiciones que pudiesen profundizar el litigio, entre ellas la concesión de licencias adicionales sobre los recursos naturales localizados en la zona.
Reino Unido respondió al planteo por Sea Lion
El posicionamiento de las autoridades británicas fue comunicado por la subsecretaria parlamentaria de Estado, Uma Kumaran, mediante una manifestación vertida en su cuenta de X. "Las Falkland Islands son británicas. Siempre defenderemos el derecho de los isleños a la autodeterminación", expresó la funcionaria al difundir el texto.
The Falkland Islands are British. We will always defend the Falkland Islanders' right to self-determination.
— Uma Kumaran MP (@Uma_Kumaran) September 30, 2026
Read the United Kingdom's response to Argentina's latest attempt to undermine the rights of Falkland Islanders below. pic.twitter.com/dwobfm98o4
En el escrito, Kumaran definió la determinación argentina de acudir al fuero arbitral como "el último intento de socavar los derechos y los medios de vida" de los "Falkland Islanders", denominación otorgada por la administración británica a los pobladores del archipiélago. A su vez, aseveró que la población local optó "libre y democráticamente su futuro" y posee la facultad de explotar y administrar los recursos naturales del territorio "sin intimidación, coerción o interferencia de terceros".
La integrante del gobierno británico respaldó del mismo modo la labor de la industria petrolera. Según la visión de Londres, el aprovechamiento de los hidrocarburos en el zócalo continental insular se encuentra encuadrado por la normativa de las islas y resulta acorde al derecho internacional, contemplando la propia CONVEMAR.
Dicha tesitura contrasta con la perspectiva del Gobierno argentino, el cual califica de ilegítima la explotación hidrocarburífera efectuada en Sea Lion por ejecutarse desprovista de la correspondiente habilitación de la República Argentina.
La Cancillería argentina ya había manifestado en septiembre su desaprobación a las operaciones de las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, comunicando la aplicación de medidas contra firmas vinculadas a dicho emprendimiento.
Una advertencia sobre la relación bilateral
Kumaran dio a conocer igualmente que las autoridades del Reino Unido formalizaron esta semana el reclamo ante el representante diplomático argentino acreditado en Londres. Conforme al comunicado, se le hizo saber que las acciones tendientes a dificultar el desarrollo económico en las islas no representan "actos de un compromiso internacional responsable", sino maniobras deliberadas contra "la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado".
Seguidamente se pronunció la manifestación de mayor resonancia política: "Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido", aseveró la funcionaria.
El Gobierno británico, acotó, mantendrá el sostén a las autoridades insulares y velará por "sus deseos, su economía y su derecho a determinar su propio futuro".
El contrapunto sitúa nuevamente en el centro de la escena una de las discrepancias estructurales entre los dos países: mientras Londres esgrime la vigencia del principio de autodeterminación para los habitantes del lugar, el presidente Milei fundamentó, el pasado 3 de septiembre, que se trata de una "población implantada en un territorio usurpado", carente por ende de derecho legítimo a la libre determinación.
El Jefe de Estado ratificó dicho planteo el 23 de septiembre durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, donde aseveró que el precepto de libre determinación no es aplicable por tratarse de "una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa".
La ofensiva argentina por Sea Lion
Esta nueva fase del conflicto se desencadenó el 28 de septiembre, fecha en que el Poder Ejecutivo resolvió promover el arbitraje de la CONVEMAR frente al Reino Unido.
El accionar apunta al emprendimiento Sea Lion, emplazado en la Cuenca Malvinas Norte, así como a eventuales autorizaciones futuras que las autoridades argentinas consideren con entidad para complejizar la controversia. La medida forma parte de una estrategia que la administración nacional intensificó a lo largo de septiembre.
El Ministerio de Relaciones Exteriores desconoció una guía orientativa británica orientada a fomentar inversiones comerciales en el archipiélago, impulsó acciones contra actividades ligadas a Rockhopper y Navitas y ratificó que las faenas en Sea Lion se ejecutan sin el aval del organismo argentino competente.
La réplica vertida por Kumaran traslada el diferendo más allá del plano energético, habida cuenta de que Londres asoció de forma directa la presentación judicial argentina con el vínculo diplomático mutuo, poniendo en tela de juicio la fiabilidad de la Argentina en su rol de contraparte del Reino Unido.
Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.