Comodoro Rivadavia
Entregaron las primeras 25 viviendas a damnificados del barrio Sismográfica tras ocho meses de espera
El barro y la incertidumbre empezaron a ceder paso, al menos para un primer grupo de familias del barrio Sismográfica, tras ocho meses de una espera dolorosa y sofocante.
La grieta que fracturó al barrio Sismográfica en enero pasado no solo destruyó paredes y quebró terrenos; desgarró la cotidianidad de decenas de vecinos que, de un día para otro, vieron desvanecerse el trabajo de toda una vida.
En la mañana del último viernes de septiembre, con el primer sorteo y la entrega formal de las viviendas situadas en el barrio Palazzo, comenzó a escribirse el primer capítulo de la reconstrucción.
La certeza de tener un techo seguro se cruzó con el desgarro de dejar la tierra donde se echó raíces desde hace años. Para Johana Gafete, de 38 años, la jornada no fue una simple adjudicación administrativa, sino una suma de emociones. Criada en el Sismográfica, donde transitó casi cuatro décadas de recuerdos e infancia, la conmoción de la noche en que el desastre la sorprendió sola en su casa aún le marcaba la voz.
“Feliz, sin poder creerlo. Estoy superemocionada porque eran solo 25 casas las que entregaban hoy y tuve la suerte de salir en el sorteo”, explicaba Johana, apretando entre sus manos el papel con el número asignado, la antesala de la entrega final de llaves y el papeleo de la luz. “Es el techo de mis hijos. Para mí, que soy sostén de familia y era yo contra todo, estar de prestada y en situación de calle fue muy difícil. Fueron ocho meses duros, con médicos de por medio por las secuelas de esa noche. Pero hoy tengo en la mano algo concreto: una manzana, una calle y la seguridad de que vamos a arrancar una nueva vida más tranquila”.
Mientras algunas de las 25 familias preparan sus mudanzas inmediatas, otros aguardan la segunda etapa con el corazón en la boca. Es el caso de Luis Mutafian, quien no pudo contener las lágrimas al hablar tras resultar adjudicado para la siguiente tanda. Junto a su esposa y sus dos hijas, Luis sobrevivió a estos nueve meses apretado en un pequeño departamento alquilado, con el peso invisible de haber perdido todo de la noche a la mañana.
“Es un alivio muy grande, la verdad es que la hemos pasado bastante mal. Nunca pensé en atravesar momentos tan difíciles”, expresaba Mutafian con los ojos empañados, reconociendo el trabajo de las referentes vecinales que gestionaron la respuesta. “A nosotros nos toca la entrega en la segunda tanda, me dijeron que en un mes o mes y medio calculan terminar la otra parte. Ahora queda esperar con ansiedad, pero estoy agradecido y deseo de corazón que los demás vecinos que faltan tengan la misma suerte y puedan tener pronto su casa”.
La entrega de las primeras 25 viviendas marca el inicio del retorno a la dignidad para quienes lo perdieron todo. Aunque la nostalgia por las calles de Sismográfica seguirá presente, en Palazzo comienza a germinar de nuevo la tranquilidad: la certeza de tener, al fin, una puerta que cerrar para volver a empezar.