Crisis en la producción
El impacto social de los despidos masivos en Granja Tres Arroyos sacude a Capitán Sarmiento
La situación se precipitó el pasado 1 de septiembre, cuando la empresa suspendió sus operaciones alegando falta de suministro eléctrico y causas de fuerza mayor. A pesar de que el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria por 15 días, la firma dirigida por la familia De Grazia no la acató, profundizando la incertidumbre de los 300 empleados que aún permanecen en la planta bajo condiciones precarias, operando con grupos electrógenos ante la falta de luz.

Solidaridad frente a la emergencia
Ante el desamparo, la comunidad de Capitán Sarmiento ha desplegado una red de contención sin precedentes. Desde ollas populares organizadas por el sindicato STIA hasta iniciativas privadas, como la del salón Borboleta, que ofrece sus instalaciones para celebrar cumpleaños infantiles que las familias ya no pueden costear. "No queremos que los chicos sufran más por toda esta situación", señaló Claudia, encargada del espacio, quien busca garantizar que los niños mantengan sus festejos a pesar de la crisis.

El rol del municipio y el futuro incierto
La intendenta Fernanda Astorino confirmó que el municipio está volcando todos sus recursos para asistir a los damnificados. "Nos vamos a poner a disposición con todos los recursos hasta donde podamos", afirmó la jefa comunal, destacando la asistencia en alimentos, servicios básicos y medicación a través del hospital local. Mientras circulan versiones sobre un posible concurso de acreedores o una futura venta de la planta, el pueblo teme por el impacto económico a largo plazo, dado que los salarios de la avícola representaban un motor fundamental para el comercio y los servicios de esta pequeña localidad bonaerense.