Pronostican una primavera inestable por la intensidad de El Niño en el país

El SMN advierte que el fenómeno de El Niño tendrá una intensidad excepcional en el último tramo de 2026. Se esperan más lluvias y tormentas fuertes en gran parte del país durante la primavera.
viernes 21 de agosto de 2026

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmaron que existe más de un 90 % de probabilidades de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad excepcional hacia finales de 2026, alterando el mapa de precipitaciones en Argentina.

Aunque en diversos medios ha comenzado a circular el término informal "Súper El Niño" para describir la magnitud del evento, desde el SMN aclararon que se trata de una denominación no oficial. Los especialistas prefieren referirse a este episodio como una fase cálida de alta intensidad, la cual se perfila como uno de los eventos climáticos más potentes registrados desde 1950. Este calentamiento anómalo en el océano Pacífico modifica la circulación atmosférica a escala planetaria, impactando directamente en las condiciones meteorológicas de nuestro país.

El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y gran parte del centro-este argentino deberán mantener una vigilancia constante durante la primavera. Según los expertos, el fenómeno favorece una mayor frecuencia e intensidad de episodios de lluvia. "El aumento de la humedad y de las temperaturas, combinado con una circulación atmosférica favorable, puede generar condiciones propicias para tormentas fuertes y lluvias abundantes en períodos cortos", señalaron fuentes del sector. Si bien esto no implica tormentas extremas diarias, sí aumenta la probabilidad de eventos de tiempo severo en los próximos meses.

El impacto de El Niño no será uniforme en todas las provincias. Mientras que el Gobierno nacional y el INTA analizan las oportunidades para el sector productivo, también advierten sobre los riesgos asociados a los excesos hídricos. Entre los efectos principales a monitorear se encuentran la crecida de ríos y arroyos, el riesgo de anegamientos en zonas urbanas y rurales, y una mayor variabilidad climática que dificultará las labores de cosecha. En la provincia de Buenos Aires, las autoridades ya han comenzado a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de tormentas más frecuentes durante el verano y el inicio del otoño.

Es fundamental desmitificar que El Niño signifique necesariamente un calor extremo permanente. El fenómeno altera los patrones de circulación, pero no impide el ingreso de aire frío o la ocurrencia de olas de frío durante la temporada. La clave, según el SMN, estará en el seguimiento de los pronósticos de corto plazo y el sistema de alertas tempranas. "Será fundamental seguir las actualizaciones oficiales, especialmente ante cada alerta por tormentas, lluvias intensas o vientos", recomendaron los especialistas, recordando que la vigilancia será crítica durante septiembre y octubre, meses definidos como clave para observar la evolución del fenómeno.