Una encuesta muestra que solo hay cuatro puntos entre el peronismo y LLA

El análisis ponderado de un total de 121 estudios de opinión pública muestra una distancia de apenas cuatro puntos entre el oficialismo libertario y la oposición peronista, proyectando una definición cabeza a cabeza en segunda vuelta donde un dieciséis por ciento de votantes indecisos resultará determinante. Otros estudios recientes coinciden en las mediciones.
jueves 23 de julio de 2026

A medida que la política argentina comienza a trazar sus estrategias de cara a las elecciones presidenciales de 2027, los datos de opinión pública perfilan un escenario caracterizado por un estrecho margen de competencia y un virtual empate técnico entre las principales fuerzas del país. La contienda futura se proyecta abierta y de final incierto, alejada de cualquier hegemonía definitiva y fuertemente condicionada por la capacidad de articulación de los dos grandes polos políticos del electorado.

Esta radiografía de equilibrio surge del procesamiento del Votómetro, una herramienta metodológica impulsada por la Fundación CIGOB y Red Lines que integra los resultados de 121 encuestas nacionales mediante modelos de agregación cuantitativa y simulaciones de tipo Monte Carlo. Los datos confirman que la probabilidad de resolver la elección en primera vuelta es de apenas el 3%, lo que traslada de manera directa la definición a un escenario de balotaje con un 97% de certidumbre estadística. En esta segunda instancia, la paridad estructural promete un mano a mano de altísima intensidad política.

Otros estudios recientes de opinión pública también convergen en un diagnóstico común: la configuración de un escenario de máxima paridad estructural y fragmentación en tres tercios, alejado de hegemonías tempranas y fuertemente condicionado por la situación económica. 

La paridad estructural en la intención de voto por espacios

Al examinar las preferencias del electorado por espacio político, La Libertad Avanza mantiene una posición competitiva de liderazgo relativo con un 34,4% de intención de voto bruta, respaldada en la consolidación de la candidatura presidencial de Javier Milei. Sin embargo, al ajustar los datos mediante el modelo de ponderación temporal y corrección de sesgos del Votómetro, el oficialismo se sitúa en un 32,6%, mostrando una base sólida pero acotada.

A muy corta distancia se ubica la principal fuerza de oposición, el peronismo, que registra un 27,4% de apoyo bruto y alcanza un 28,3% en la tendencia ponderada. Con una diferencia que se comprime a solo cuatro puntos porcentuales —dentro del margen de error metodológico de los agregados de opinión pública—, la contienda adquiere los rasgos distintivos de un empate técnico. Este estrechamiento de márgenes resulta significativo al considerar que el peronismo aún no ha oficializado sus candidaturas, aunque las mediciones señalan al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, como la figura con mayor proyección para encabezar dicha oferta electoral en un eventual duelo presencial frente al mandatario actual.

Esta dinámica de equilibrio también quedó reflejada en la última medición de la Universidad de San Andrés (UdeSA), que muestra al peronismo liderando las preferencias generales con un 24%, seguido a tan solo un punto por La Libertad Avanza con un 23%, mientras que un 22% opta por otros espacios políticos. Este esquema de tres tercios consolida un estrecho margen entre la principal fuerza opositora y el oficialismo, ratificando la paridad competitiva del ciclo electoral.

El desajuste entre la gestión y la preferencia electoral

El marco de paridad electoral convive con un clima social complejo reflejado en los indicadores de valoración del Gobierno nacional. Actualmente, la aprobación bruta de la gestión del presidente Javier Milei alcanza un 39,2%, frente a una desaprobación del 56,2%. Si bien este diferencial arroja un balance neto desfavorable de diecisiete puntos, el núcleo de respaldo electoral del oficialismo ha demostrado una notable resiliencia para mantenerse competitivo en el techo del treinta por ciento.

Por otro lado, si bien el rechazo acumulado impide al Gobierno aspirar a una victoria directa en primera vuelta —que requeriría superar el 45% de los sufragios o un 40% con diez puntos de luz sobre el segundo—, también ratifica que la oposición no ha logrado canalizar de forma unívoca el malestar social. La dispersión del voto y la coexistencia de distintas visiones sobre el rumbo económico sostienen el equilibrio de fuerzas de cara a la definición presidencial de 2027.

La competencia hacia 2027 se perfila en términos de estricta paridad. Con un dieciséis por ciento de electores indefinidos y diferencias menores a cuatro puntos entre las fuerzas principales, el escenario permanece abierto y dependiente de la construcción de alianzas.

El rol decisivo de los votantes indecisos y el voto moderado

En este contexto de estrecha paridad, las terceras fuerzas y los sectores no alineados adquieren un valor estratégico fundamental:

  • PRO / Juntos por el Cambio: Registra un 5,9% de preferencia bruta.

  • Frente de Izquierda: Registra un 5,4% de apoyo.

  • Provincias Unidas (Gobernadores): Suma un 3,9%.

  • Otros partidos menores y voto en blanco: Se ubican en el 6,8%.

El elemento verdaderamente determinante de la ecuación hacia 2027 reside en el 16,1% del electorado que actualmente se declara indeciso o no manifiesta su voto. Representando una franja significativamente superior a la brecha existente entre los dos bloques mayoritarios, este segmento del electorado tiene el potencial de inclinar de forma definitiva la balanza en el balotaje. Faltando más de un año para el hito electoral, la capacidad de ambas fuerzas para captar al votante moderado y tejer alianzas transversales definirá el desenlace en un escenario de paridad absoluta.

El impacto de la economía en la gestión y la imagen presidencial

El trasfondo de esta contienda cerrada se explica en gran medida por la percepción social sobre la coyuntura económica. De acuerdo con el último estudio de la consultora D'Alessio IROL / Berensztein, los indicadores reflejan un clima social de marcada insatisfacción:

  • Evaluación del presente económico: Entre el 63% y el 67% de los encuestados por esta consultora considera que la situación económica actual está peor que la del año pasado. En contraposición, solo un 33% cree que está mejor, identificándose allí el núcleo duro de respaldo que aún conserva La Libertad Avanza.

  • Expectativas a futuro: Un 57% de los consultados prevé que la economía empeorará en el próximo año, frente a un 40% que mantiene una expectativa de mejora.

  • Evaluación del Gobierno e imagen: La desaprobación de la gestión del presidente Javier Milei alcanza un 58% según D'Alessio IROL / Berensztein (sintonizando con el 56,2% registrado por el Votómetro). En esta medición, el mandatario aparece en el octavo lugar dentro de la lista de dirigentes políticos mejor ponderados del país.

 

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