Salida de campo financiada por National Geographic
Hallaron en Chubut el cráneo casi completo de un plesiosaurio enano que habitó el mar hace 66 millones de años
En las profundidades de la formación geológica La Colonia, en Chubut, un grupo científico logró desenterrar una pieza clave para armar el rompecabezas de los mares prehistóricos. El esquelense Gonzalo Matelo Mirco integra el equipo de investigación, junto a José Patricio O'gorman y Franco R. Aspromonte.
Se trata del cráneo prácticamente completo de un Kawanectes lafquenianus, una especie de plesiosaurio (reptil marino de cuello largo) que convivió con los últimos dinosaurios y se extinguió junto a ellos hace exactamente 66 millones de años.
La campaña de campo, realizada originalmente en febrero de 2024, fue organizada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de Trelew y contó con el financiamiento internacional de la prestigiosa revista National Geographic.
Los resultados del análisis morfológico y las revolucionarias conclusiones biogeográficas acaban de ser publicados de manera oficial en la revista científica internacional Journal of Vertebrate Paleontology.

Retrato del Kawanectes: un nadador adaptado a los mares patagónicos
Aunque técnicamente no pertenece a la familia de los dinosaurios, este reptil dominaba los ecosistemas acuáticos del Cretácico tardío. El espécimen rescatado —cuyo cráneo de 22,5 centímetros ya forma parte de las colecciones estables del MEF— presenta características biológicas muy particulares:
- Plesiosaurio enano: Con una longitud total estimada de cuatro metros, era significativamente más pequeño que sus parientes de mar abierto.
- Hábitat costero: Estaba adaptado biológicamente para la vida en estuarios, lagunas costeras y mares restringidos de poca profundidad que cubrían la actual Patagonia.
- Locomoción: Nadaba utilizando cuatro grandes aletas simétricas y poseía un cuello extraordinariamente largo que utilizaba para capturar presas ágiles.

La investigación, coliderada por el paleontólogo esquelense Gonzalo Matelo Mirco, el doctor José O'Gorman (investigador del CONICET en la Universidad Nacional de La Plata) y el becario Franco Aspromonte, determinó que el planeta lucía radicalmente distinto hace 66 millones de años.
Sudamérica, la Antártida occidental y Nueva Zelanda integraban la denominada Provincia Weddelliana, una zona donde el Atlántico Sur era mucho más estrecho y las corrientes marinas unían los continentes.
El parentesco directo entre el Kawanectes chubutense y el Vegasaurus molyi (hallado en la península antártica) es la prueba de este puente ecológico: dos especies hermanas coexistiendo en masas continentales hoy separadas por miles de kilómetros de aguas heladas.
La Patagonia como "cuna" evolutiva global
Mediante el uso de modelos estadísticos aplicados a la biogeografía histórica, el estudio arrojó luz sobre una de las mayores incógnitas de la paleontología marina: dónde surgieron estos animales.

Mientras que la familia global (Elasmosauridae) se originó en el antiguo Mar Interior Occidental de Norteamérica, el subgrupo de los Weddellonectia —al que pertenece el ejemplar de Chubut— tuvo su cuna biológica en el sur de Sudamérica.
Una ventana al gran cataclismo: Este descubrimiento posiciona a la Patagonia no solo como un refugio, sino como el centro de origen de los linajes marinos más representativos del hemisferio sur.
En este estuario chubutense, los plesiosaurios compartieron un ecosistema hiperdiverso junto a tortugas, serpientes, aves primitivas, mamíferos tempranos y dinosaurios terrestres, apenas unos instantes antes del impacto del asteroide que cambió la historia de la Tierra para siempre.
Con información de Eqsnotas.