Comodoro Rivadavia

Alertan que eliminar los sellos de advertencia afectaría el acceso a información alimentaria

Crónica dialogó con la licenciada en Nutrición Mirta Alegre sobre la posible derogación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable. La profesional destacó el impacto positivo de los sellos de advertencia, aseguró que ayudaron a mejorar la información para los consumidores y sostuvo que también impulsaron cambios en la industria alimentaria.
domingo 14 de junio de 2026

La posible derogación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida popularmente como Ley de Etiquetado Frontal, reavivó el debate sobre el rol de los sellos de advertencia en los alimentos y su impacto en los hábitos de consumo. En ese contexto, Crónica dialogó con la licenciada en Nutrición Mirta Alegre, quien defendió la normativa y consideró que eliminarla significaría “un retroceso”.

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Alegre explicó que la ley tiene tres objetivos principales: brindar información clara a los consumidores mediante los octógonos de advertencia, regular la publicidad de los productos alimenticios y promover entornos escolares más saludables.

Mirta Alegre, licenciada en Nutrición. Foto: Teo Batista - Crónica

 

“La ley busca que las personas puedan elegir mejor los alimentos que consumen. Los sellos advierten sobre aquellos nutrientes que representan un riesgo para la salud y permiten tomar decisiones más informadas”, señaló.

La nutricionista recordó que la normativa fue impulsada por numerosas organizaciones científicas, profesionales de la salud y especialistas en nutrición, luego de años de estudios y comparaciones con experiencias internacionales.

Uno de los aspectos que destacó fue el impacto en la alimentación infantil. Según explicó, antes de la implementación de la ley muchos productos utilizaban personajes animados, dibujos o mensajes vinculados a beneficios nutricionales específicos que podían generar una percepción engañosa sobre su calidad.

Paquete de Cheetos, antes de la implementación de la ley

“Había alimentos que se promocionaban como ricos en calcio o especialmente pensados para niños, pero no se hablaba de la cantidad de azúcar o grasa que contenían. Los sellos permiten ver esa información de manera rápida y sencilla”, afirmó a nuestro equipo.

Además, sostuvo que la normativa generó cambios dentro de la propia industria alimentaria. Según indicó, muchas empresas reformularon sus productos para reducir el contenido de sodio, azúcares y otros nutrientes críticos con el objetivo de disminuir la cantidad de octógonos en los envases.

“La industria buscó adaptarse. Empezó a mejorar las fórmulas para tener menos sellos y eso terminó beneficiando a los consumidores, porque hoy existen productos más seguros desde el punto de vista nutricional”, aseguró.

Nueva versión de Coca Cola, con menos azúcares

Aunque consideró que todavía es temprano para medir con precisión los resultados en Argentina, remarcó que la evidencia internacional muestra mejoras en los hábitos alimentarios y una disminución de los índices de obesidad en los países donde se implementaron sistemas similares.

Frente a la posibilidad de que la ley sea derogada, Alegre se mostró escéptica y manifestó que no cree que finalmente ocurra. Sin embargo, advirtió que una eventual eliminación de la normativa implicaría volver a modelos de rotulado que, a su entender, resultaban menos transparentes para los consumidores.

“Si se derogara, sería volver atrás. Otra vez tendríamos envases con dibujos y mensajes que pueden resultar engañosos. Los sellos no prohíben comprar un producto; simplemente brindan información para que cada persona decida”, expresó.

La profesional también rechazó la idea de que la ley haya perjudicado económicamente a la industria. Como ejemplo, mencionó que en otros países de la región existen productos de las mismas marcas que se comercializan con sistemas de advertencia similares.

“Es una cuestión de adaptación. Todos los cambios generan resistencia al principio, pero con el tiempo terminan incorporándose”, indicó.

Respecto de la obesidad, sostuvo que se trata de una problemática compleja que involucra factores económicos, sociales, ambientales y culturales. En ese sentido, aclaró que el etiquetado frontal no es una solución única, sino una herramienta más dentro de una estrategia integral de salud pública.

“La obesidad no depende solamente de cuánto se come. También influye la calidad de los alimentos, los entornos en los que vivimos y muchos otros factores. Lo que busca esta ley es ayudar a que la conducta alimentaria sea más consciente”, explicó.

Finalmente, Alegre recomendó a la población buscar información en fuentes confiables y respaldadas científicamente, especialmente ante la gran cantidad de contenidos que circulan en redes sociales.

“Antes comprábamos sin saber exactamente qué contenían muchos productos. Hoy contamos con información más clara. Lo importante es aprender a utilizarla y seguir informándonos a través de profesionales y organizaciones científicas”, concluyó.