Robótica con sello chubutense: Cómo es Aura, el primer robot 100% nacional
Este desarrollo pionero no surgió de un mega laboratorio multinacional, sino de la mente y el esfuerzo de un joven emprendedor oriundo de Trelew, Edward Ap Iwan y su compañero Matías Facchina.
Un hito para la tecnología nacional
Aura no es un prototipo más. A diferencia de otros proyectos que importan kits cerrados, el valor de Aura radica en su origen 100% argentino, lo que demuestra la capacidad de los profesionales patagónicos para competir en el exigente mercado de la tecnología avanzada.

Su creador, un joven chubutense apasionado por la robótica y la programación, diseñó este robot con una premisa fundamental: la versatilidad. Aura fue concebido como una plataforma modular capaz de adaptarse a diversas tareas, lo que lo convierte en una herramienta "multifunción" con un potencial enorme para el sector industrial, educativo y de servicios.
“Nos encontramos con que no hay ningún desarrollo nacional de un robot de este estilo”, destacó Edward en diálogo con Canal 12.
¿Cómo funciona Aura y cuáles son sus capacidades?
La principal característica de Aura es su flexibilidad. Al ser un robot multifunción, puede ser programado y equipado para cumplir un amplio abanico de funciones según las necesidades del usuario. Entre sus aspectos más destacados se encuentran:
Diseño modular: Permite incorporar diferentes tipos de herramientas, sensores o brazos mecánicos según la tarea asignada.
Software propio: El sistema operativo y la lógica de programación del robot fueron desarrollados localmente, lo que facilita actualizaciones a medida y un soporte técnico directo, sin depender de licencias extranjeras.
Aplicación multisectorial: Su diseño le permite desempeñarse tanto en tareas de automatización industrial y logística, como en entornos educativos para la enseñanza de programación y robótica, o incluso en la asistencia en tareas de precisión.
Del living de la casa al reconocimiento regional
El camino para dar vida a Aura requirió meses de arduo trabajo, pruebas de ensayo y error, y una fuerte dosis de perseverancia en un contexto donde el acceso a ciertos componentes suele ser un desafío. Sin embargo, el ingenio suplió las dificultades, logrando un producto final robusto, eficiente y con proyección comercial.

“El diseño nos llevó alrededor de 400 horas porque fue mucho prueba y error. Montábamos un componente, veíamos que no funcionaba como queríamos y teníamos que volver a diseñarlo”, señaló Edward.
Aura no solo es un orgullo para Chubut, sino que también abre una ventana de posibilidades para el desarrollo de la industria tecnológica nacional, demostrando que el futuro de la robótica también se escribe con tonada patagónica.