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El volcán Villarrica registró estallidos y lanzó columnas de lava: Qué riesgos existen para la Patagonia argentina
El dinamismo manifestado a lo largo de los momentos recientes en el volcán Villarrica, calificado como uno de los complejos geológicos con mayor movimiento de América del Sur, capturó nuevamente el foco de atención de los peritos y de las instituciones de asistencia ante emergencias de Chile. En el transcurso de las horas de la madrugada del domingo se detectaron nuevas detonaciones provenientes de la zona de su cráter, las cuales proyectaron columnas de componentes que alcanzaron alturas de hasta 460 metros, una manifestación que se encontraría asociada a la elevación experimentada por el depósito de magma que se halla en la cavidad interna de la estructura.
De acuerdo con las precisiones ofrecidas mediante las actas técnicas elaboradas por el Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur (OVDAS) y el Servicio Nacional de Prevención de Riesgos y Desastres (SENAPRED), los eventos percibidos se corresponden con detonaciones de consecuencias delimitadas al sector interior de la boca del volcán, vinculadas a una intensificación en la circulación de componentes fluidos dentro del entramado subterráneo. Más allá del alza en las manifestaciones físicas, los funcionarios del país vecino optan por sostener la Alerta Técnica Verde, determinación que se traduce en que la estructura volcánica continúa desenvolviéndose bajo los criterios metodológicos estipulados como corrientes dentro de su registro histórico.
No obstante, los profesionales del área aclaran que el Villarrica expone una propiedad de índole particular que fuerza a establecer tareas de resguardo de manera continua: posee un entramado de vía de escape expuesto y un depósito de magma situado en las proximidades de la superficie externa. Dicho escenario vuelve factible el acontecimiento de detonaciones abruptas sin la previa aparición de indicios anticipatorios de relevancia, factor por el cual los relevamientos informativos se ejecutan las 24 horas del día por medio de dispositivos de captura térmica, detectores de movimientos sísmicos y herramientas destinadas a la cuantificación de emanaciones gaseosas.
Los registros de sismicidad y las características del macizo
Los datos analíticos reunidos en las últimas jornadas dieron cuenta de una elevación en los movimientos sísmicos de ciclo prolongado, una variante de indicador que de forma habitual se encuentra emparentada con el desplazamiento de emanaciones gaseosas y material magmático en las entrañas de la elevación. Los analistas del fenómeno deducen que el depósito de magma pudo haber experimentado un nuevo acercamiento hacia la porción externa del cráter, derivando en los estallidos que se apreciaron en el transcurso del fin de semana.

La elevación montañosa, denominada bajo el vocablo de Rucapillán por las comunidades del pueblo mapuche, posee una altitud de 2.860 metros sobre el nivel del océano y se sitúa geográficamente en el territorio de la Región de La Araucanía, en las cercanías de los centros urbanos de Pucón y Villarrica. Se define como una de las estructuras geológicas con mayor nivel de estudio en el ámbito continental, como consecuencia de sus reiteradas manifestaciones y de la existencia casi ininterrumpida de una concentración de magma en su boca eruptiva. Los científicos dedicados a su examen lo catalogan como uno de los volcanes con mayor movimiento de Chile y se inscribe entre las escasas estructuras a escala global que conserva de forma periódica un depósito de lava expuesto a la vista en la porción superficial.
Evaluación de las repercusiones geográficas para los sectores de Argentina
La incertidumbre surgida de forma espontánea en el ámbito de la Patagonia argentina gira en torno a si este panorama de actividad constituye un peligro inminente para la seguridad de la zona. La réplica frente a dicho interrogante, bajo las circunstancias del presente, aporta tranquilidad. Con el encuadre de la clasificación de alerta que rige actualmente, no se configura una amenaza de carácter inmediato para las poblaciones de origen argentino tales como San Carlos de Bariloche, El Bolsón, Villa La Angostura, El Manso o los parajes de la Comarca Andina. Las detonaciones registradas poseen la categoría de menores y se hallan circunscritas de manera exclusiva a la periferia circundante a la boca de la estructura.
Sin embargo, los antecedentes históricos comprueban que los complejos montañosos de la cordillera de los Andes cuentan con la capacidad de originar repercusiones a extensiones territoriales considerables toda vez que se desatan procesos eruptivos de naturaleza explosiva de gran envergadura. Las vivencias de los habitantes de la Patagonia aún retienen el suceso de la erupción generada por el complejo Puyehue-Cordón Caulle ocurrida en junio del año 2011, ocasión en la cual un volumen de millones de toneladas de material particulado cubrió superficies considerables de las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut, derivando en perjuicios para las condiciones sanitarias, la actividad de cría ganadera, las prestaciones de transporte y las rutinas de la existencia diaria a lo largo de un período de meses.

Frente al escenario particular del Villarrica, los perjuicios centrales vinculados a un potencial evento eruptivo de proporciones de relevancia consisten en la dispersión de partículas de ceniza, el desplazamiento de flujos piroclásticos, la emanación de componentes gaseosos y el desarrollo de lahares, descritos estos últimos como corrientes de gran volumen compuestas por lodo y fragmentos de escombros que se originan a partir de la licuación de los mantos de nieve y de las formaciones glaciarias. En términos históricos, esta estructura de la naturaleza propició escenarios de destrucción en asentamientos de población próximos emplazados en Chile, motivado de modo específico por la acción de estos desplazamientos de material volcánico.
El factor meteorológico y los reportes de las instituciones técnicas
Otro de los componentes analizados por parte de los profesionales de la ciencia se vincula con el cuadrante de orientación que presentan los vientos de mayor predominancia. En el transcurso de los episodios acontecidos recientemente, las columnas conformadas por emanaciones de gases y partículas de cenizas experimentaron un desplazamiento dirigido mayoritariamente con rumbo hacia el sector este-noreste. Si bien es cierto que el volumen de material expulsado resultó de baja consideración y no encarna una situación de peligro para el territorio de Argentina, los peritos recalcan que un proceso eruptivo dotado de un nivel de energía superior poseería la capacidad de trasladar componentes de ceniza a extensiones de centenares de kilómetros, dependiendo de manera directa de las variables de la meteorología.
Por el momento, las representaciones de SENAPRED y de SERNAGEOMIN coinciden en señalar que el desenvolvimiento manifestado por el Villarrica continúa presentándose de modo compatible con las características de un entramado volcánico que se halla en estado activo pero con estabilidad dentro de las variables que le resultan habituales. De todas maneras, a raíz de la presencia de material magmático en las cercanías de la superficie y ante la falta de elementos para descartar la posibilidad de estallidos de aparición repentina, los procedimientos de monitoreo van a sostenerse de manera ininterrumpida.
En paralelo, "Los organismos oficiales mantienen la Alerta Técnica Verde para el volcán Villarrica, lo que indica que el sistema volcánico permanece activo dentro de parámetros considerados normales para este tipo de macizos, aunque bajo monitoreo permanente debido a la posibilidad de explosiones repentinas propias de un volcán de conducto abierto.
Con información de Noticias del Bolsón.