Perfil del único implicado
Pasado violento y traición: Quién es Claudio Barrelier, el detenido por la desaparición de Agostina en Córdoba
Claudio Gabriel Barrelier, un residente de la ciudad de Córdoba de 33 años, permanece bajo arresto tras haber sido señalado como una persona de máxima confianza por Melisa, la madre de Agostina Vega, la menor de 14 años de quien no se tienen noticias desde el sábado por la noche.
La situación procesal del implicado se complicó este miércoles, cuando el fiscal Raúl Garzón dispuso su detención formal y lo imputó bajo la presunta comisión del delito de privación ilegítima de la libertad agravada.
Antecedentes penales del acusado
Más allá de los vínculos cotidianos con los allegados de la víctima, la investigación judicial sacó a la luz el historial delictivo del sospechoso. La abogada que representa a la querella, Fernanda Alaniz, ratificó que Barrelier posee antecedentes en la Justicia por hechos de robo, amenazas y privación ilegítima de la libertad en perjuicio de una expareja, coincidiendo este último cargo con la figura legal por la que se lo investiga actualmente.
En lo que respecta a su perfil social, el detenido exponía una marcada simpatía por el club Instituto. Mediante sus plataformas virtuales de comunicación, solía difundir imágenes portando la indumentaria de la institución deportiva y retratos tomados en las tribunas del estadio Monumental de Alta Córdoba. Esta misma afición deportiva sirvió como el nexo inicial con el entorno de la menor, dado que el acusado y la madre de Agostina frecuentaban los mismos círculos de simpatizantes de la entidad futbolística.
Asimismo, en la descripción de su cuenta personal de Instagram figuraba una frase que las autoridades policiales e investigadores examinan minuciosamente en el marco de la causa: "A mi corta edad he pasado miles de cosas que solo yo sé cómo fueron y cuánto me dolieron".
La reconstrucción de la noche de la desaparición
Los elementos recabados por la Justicia ubican a Barrelier como el último individuo que tomó contacto con la menor antes de perderse su rastro. La cronología del hecho señala que el hombre convocó a la adolescente el sábado a las 22:30, utilizando como argumento la supuesta preparación de una sorpresa destinada a su madre. Acto seguido, se encargó de abonar la tarifa del remís que trasladó a la joven y la recibió en las inmediaciones de las calles Fragueiro y Campillo, dentro de los límites del barrio Cofico, punto geográfico donde cesaron los registros de la menor.
La versión defensiva brindada inicialmente por el implicado, en la cual aseguraba que la adolescente se había retirado de manera voluntaria a bordo de un automóvil Volkswagen Gol de color rojo, fue desestimada por las autoridades de la fiscalía, quienes la consideraron una estrategia tendiente a desviar la atención de los peritos.
Las marcadas inconsistencias detectadas en sus declaraciones testimoniales terminaron por precipitar su captura, la cual se materializó en el marco de una serie de 19 allanamientos llevados a cabo de forma simultánea.
En relación a los momentos posteriores al hecho, Gabriel Vega, el padre de la menor damnificada, manifestó de forma contundente: "Me estuvo mintiendo toda la noche".
Factores que sustentan la acusación
La abogada Alaniz remarcó que el imputado manejaba un volumen considerable de datos privados referidos a los movimientos de Agostina debido a la familiaridad que mantenía con el núcleo familiar, pero al momento de ser interrogado no consiguió ofrecer una justificación consistente sobre los motivos de su encuentro con la menor a esa hora de la noche. La acumulación de contradicciones en su discurso aceleró las directivas para proceder a su confinamiento.
Las actuaciones correspondientes al expediente judicial se desarrollan bajo la condición de secreto de sumario. En tanto, las autoridades nacionales mantienen vigente la Alerta Sofía para cooperar con la búsqueda, mientras el destino de la adolescente continúa sin conocerse a más de 72 horas de haber sido vista por última vez.
