Categoría B
La ilusión del Ferroviario se alimenta con triunfos
En Kilómetro 5, Ferrocarriles del Estado resolvió con practicidad un partido lógico ante Talleres Juniors. Ganó, trabajó y alcanzó la diferencia real para medir el partido.
Facundo Toranzo abrió la cuenta de tiro libre, aumentó Jorge Gaitán y apenas iniciado el complemento, César Carrizo en contra decoró el 3-1. Tiago Cerezo descontó para el visitante.
El juego tardó en arrancar. Porque Talleres supo armarse prolijo desde el fondo, sin tomar riesgos y rodeando a Jorge Gaitán, el hacedor de juego en el local, e intentando mantener la pelota lejos de su territorio. Las subidas de Toledo, el buen manejo de Benites y la movilidad de Ismael Rodríguez fueron argumentos que supo exponer un Ferro desde el arranque, más ambicioso.
La inquebrantable ley del ex se cumplió. A los 16’ Facundo Toranzo metió un tiro libre bajo, traicionero y al rincón que no le dio opciones al juvenil Arce. Sin festejo, Ferro se adelantó en un partido que se abrió en función de su búsqueda.
Cuando Talleres perdió por lesión temprana a Juan Beleiro, el Ferroviario pisó el acelerador: Arce mandó al córner un cabezazo de “Coco” Gaitán y Toranzo, encendido, falló en otra resolución de cara al arco. No obstante, el ex Talleres, exigió de cabeza otra intervención del arquero, aunque el rebote, terminó en otro golpe de cabeza a la red, en este caso, de Jorge Gaitán.
El orden defensivo de la visita ya no se sostuvo. Por peso propio del 2-0 y por mérito de un Ferro más eficaz que expuso profundidad y oportunismo. De nuevo Toranzo, pivoteando en el área, dejó a tiro a Rodríguez, quien desvió el remate final.
El segundo tiempo no ofreció cambios. Porque, de entrada, el infortunio le costó el tercer golpe a Talleres: César Carrizo falló en un despeje y terminó batiendo su propia valla.
Y aunque el equipo expuso lealtad y nunca se rindió, tuvo poco margen para sorprender. El descuento a través del ingresado Tiago Cerezo resultó un reconocimiento para un equipo que, aunque superado, nunca dejó de pelear. Talleres igual mostró los reflejos de Jeremías Arce emergiendo como una promesa, sostén de la resistencia a puro reflejo, y se sostuvo desde el esfuerzo colectivo, ya con menos piernas, pocas variantes ante un rival que se encargó de cuidar la diferencia, movió el banco a discreción y entendió que el resultado estaba definitivamente puesto desde temprano.
Es que Ferro siguió firme en su objetivo, cerró el partido antes de tiempo y no pudo aumentar por ansiedad o falta de puntería. Lo buscó sin suerte Medeiros y dos veces, poste y travesaño se lo negaron al debutante Benjamín Calderón. Además, Toranzo y Gaitán estuvieron ahí, siempre involucrados en la totalidad de las maniobras de ataque.
Los tres puntos le permiten a Ferro sostener el objetivo: dar pelea en la definición del campeonato; jugar ante los punteros y no perder rendimiento ante las rotaciones y cambios que, por distintas circunstancias, se dan en el plantel. La regularidad es un factor determinante no solamente para ganar, sino también para mantenerse desde la confianza.
