El Gobierno busca destrabar US$1.000 millones en medio de tensiones con el FMI
El ministro de Economía, Luis Caputo, llegó a Washington D.C. junto al titular del Banco Central, Santiago Bausili, para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con el objetivo de destrabar un desembolso de US$1.000 millones.
El giro está pendiente desde la última revisión del acuerdo y su aprobación permanece demorada desde hace dos meses. Aunque no hubo explicaciones oficiales, las diferencias estarían vinculadas al incumplimiento de algunas metas comprometidas por el Gobierno.
Entre los principales puntos de tensión figura la acumulación de reservas del Banco Central. Si bien el Ejecutivo logró adquirir cerca de la mitad de los US$10.000 millones previstos para este año, aún arrastra un desvío cercano a los US$11.000 millones respecto a los objetivos fijados a fines de 2025, lo que genera reparos dentro del directorio del organismo.
En ese marco, el Fondo Monetario Internacional exige una política más agresiva para fortalecer reservas, mientras que el Gobierno busca evitar presiones sobre el tipo de cambio. Esta diferencia obligaría a solicitar una dispensa, cuya aprobación aún no fue confirmada.
Además, el organismo también plantea la necesidad de acelerar la eliminación del cepo cambiario y avanzar con mayor rapidez en la reducción de los subsidios energéticos.
Durante su estadía, Caputo prevé mantener reuniones clave, entre ellas un posible encuentro con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en busca de acercar posiciones y garantizar el desembolso.