Audiencia Caso Ángel: “No tienen elementos suficientes para atribuirles un homicidio doloso", aseguró el defensor
La sala de audiencias de la oficina judicial de Comodoro Rivadavia es hoy el escenario de una jornada determinante para el avance de la causa que investiga la muerte de Ángel López, el pequeño de 4 años que falleció la semana pasada en circunstancias que la justicia califica como dudosas y violentas.
Tras cumplirse casi siete días del deceso, la detención de su madre, Mariela Altamirano, y su pareja, Michel González, marcó un giro en el expediente. El detonante fue el informe preliminar de la autopsia, que desmoronó la hipótesis de una muerte natural: el niño sufrió un paro cardiorrespiratorio derivado de graves lesiones internas, lo que dio lugar a la intervención inmediata del Ministerio Público Fiscal.
Según sus palabras de González, al levantarse para preparar el mate, notó que el niño se había orinado en la cama. "Lo cambiamos y sigue durmiendo", afirmó, detallando que minutos después, mientras desayunaban con Altamirano, notaron que el pequeño dejó de roncar y ya no respiraba.
González fue enfático al negar las denuncias de maltrato físico que circulan en la comunidad y en redes sociales. "Al nene se lo corregía sacándole la tele o un juguete. Esas barbaridades que dicen de maltrato, de agua, jamás", sostuvo ante la justicia, calificando su situación y la de su pareja como de "total inocencia".
Temor y aislamiento
Uno de los puntos que la defensa intentó justificar fue el comportamiento de la pareja tras la muerte del menor. González alegó que el miedo a los linchamientos y las represalias vecinales los obligó a refugiarse y a poner a resguardo a su otra hija, una bebé, enviándola con su abuela.
Asimismo, reclamó que no se les permitió despedir los restos del niño: "Ni siquiera nos dieron la posibilidad de ir al velorio. Nos tuvimos que enterar por la justicia cuando lo estaban llevando".
Pese a los intentos de la pareja por mostrarse a disposición de la fiscalía, la investigación avanza sobre las inconsistencias entre el relato de los imputados y la evidencia física hallada en el cuerpo del menor.
La audiencia definirá si ambos continuarán el proceso en libertad o si, dada la gravedad de la calificación legal y el riesgo de entorpecimiento, se dictará la prisión preventiva mientras se esperan los resultados finales de las pericias complementarias.
La estrategia de la defensa técnica en el caso que investiga la muerte del pequeño Ángel comenzó a marcar sus primeros lineamientos. Tras la presentación de los cargos por parte del Ministerio Público Fiscal, el abogado Alejandro Varas, defensor de Michel González, cuestionó con dureza la calificación legal de homicidio doloso, argumentando que existe una "brecha de incertidumbre" en las pruebas científicas presentadas hasta el momento.
Hipótesis vs. Certezas
Para Varas, la postura de la fiscalía se basa en una de las tantas interpretaciones posibles de la autopsia, pero carece de un sustento fáctico sólido para esta instancia. "Entiendo que la fiscalía no cuenta con elementos suficientes para abrir la investigación en esos términos", señaló el letrado, reconociendo que, si bien el dolo es la hipótesis de los investigadores debido a las lesiones detectadas, el informe del Cuerpo Médico Forense abre otros interrogantes.
Según la defensa, la causa de muerte —una inflamación que generó presión sobre la base del cerebro (herniación cerebral)— no puede ser atribuida de forma unívoca a un acto criminal reciente. "Esa inflamación cerebral podría tener distintas causantes. Los traumatismos advertidos podrían ser el motivo, es una de las hipótesis, pero también la meningitis o tumores pueden causar estos cuadros", explicó.
El factor temporal: la clave del descargo
Uno de los puntos centrales del argumento de Varas reside en la antigüedad y visibilidad de las lesiones. El defensor subrayó que los traumatismos detectados por los forenses no eran visibles de manera externa, lo que pone en duda cuándo y cómo se produjeron.
"Lo que no tiene la fiscalía es la fecha de estos múltiples traumatismos. Esto nos da la pauta de que no serían lesiones causadas recientemente, sino de tiempo antes. No sabemos si son todas juntas o de distintos momentos", sostuvo el abogado.
Finalmente, la defensa buscó desligar a González y a su pareja de una intención de matar, centrando la discusión en la falta de pruebas directas sobre la autoría de los golpes. Si bien Varas admitió que la sospecha recae sobre ellos por ser los "únicos guardadores de Ángel en ese momento", enfatizó que la guarda no implica automáticamente la comisión de un homicidio con intención.
"No puede atribuírseles una acción dolosa deliberada. No tienen elementos suficientes para atribuirles un homicidio doloso", concluyó, solicitando que se considere la falta de precisión sobre la mecánica y el tiempo de las lesiones antes de avanzar con la calificación más gravosa del Código Penal.