La Fiscalía tiene bajo vigilancia a la madre y al padrastro de Ángel
El jueves estuvo marcado por el dolor y el llanto tras el adiós al niño Ángel López (4) por parte de su padre Luis y su madre del corazón, Lorena Andrade, que llegaron al cementerio Oeste alrededor de las 15 cargando el pequeño ataúd.
Lágrimas, impotencia y muchos interrogantes sobrevolaban la escena. Los acompañaban familiares y amigos de ambos, pero no estuvo la madre, Mariela Altamirano, tampoco su pareja, Maicol González, que fueron vistos por los vecinos dejar la zona alta de Quintas 1 del Abásolo en un taxi.
La madre de Ángel, que vivía con el niño, no apareció en el velorio y tampoco en el cementerio. Y aunque no cuenta al cierre de esta edición con ningún pedido de detención por parte de la Fiscalía, debe estar sujeta al MPF, por lo que se dispuso una vigilancia. La mujer tampoco ha salido a comunicar lo sucedido con Ángel esa madrugada del domingo. Se supo que le mandó mensajes a una vecina en la madrugada del domingo a la que le dijo que el niño "tenía algo en la cabeza" (ver testimonio aparte).

Ángel, hay que recordar que llegó al Hospital Regional con un paro cardiorrespiratorio el domingo a las 8 de la mañana cuando se pidió el auxilio de una ambulancia, ya que el niño tenía "dificultades para respirar". De esa situación no salió hasta finalmente perder la vida el lunes a la noche, casi sobre las 23.
Ahora la Fiscalía pide establecer las causas de la muerte del niño con el informe final de la autopsia y tiene bajo sujeción a la madre y al padrastro hasta tanto se sepan las causas de muerte.
Su papá Luis, y su pareja cuestionaron duramente el accionar de la Justicia y de los organismos que debían intervenir en su cuidado, como el Servicio de Protección de Derechos. “Yo le pedí a mi hijo en vida y me lo entregaron muerto”, lanzó entre lágrimas Luis (ver testimonios aparte).