El grito de auxilio de Brian: "Necesito que me internen para salir de la calle"

Tiene 28 años y duerme en los bancos del Hospital Regional. Entre el frío que se avecina y el fantasma de las adicciones, Brian Vargas pide una oportunidad para cambiar su vida antes de que sea tarde.
miércoles 01 de abril de 2026

 

Brian Vargas no pide dinero ni comida; pide un lugar donde lo ayuden a dejar de ser invisible. Hace cuatro años que su hogar es la intemperie de la ciudad y su refugio nocturno, cuando la suerte acompaña, es un banco frío en la sala de espera del Hospital Regional. Sin embargo, la respuesta que recibe suele ser el desalojo.

“Yo necesito que me internen porque estoy en la calle. Hace cuatro años que vivo así y del Hospital me echan. Necesito un lugar en el Centro de Día (el '8'), pedimos la nota en todos lados pero nadie se hace cargo”, le cuenta a Crónica con una mezcla de cansancio y desesperación en la esquina de Rivadavia y Güemes.

El laberinto de las adicciones y el olvido

Para Brian, la internación no es una privación de la libertad, sino la única vía de escape. Reconoce que su situación se agravó tras la pérdida de sus referentes familiares —su tía y su abuelo—, lo que derivó en un alejamiento de su entorno y el inicio de un espiral autodestructivo.

Tras los conflictos familiares, conoció la calle y, con ella, las drogas.  Registra pasos por la alcaidía por delitos de robo e incendio, pero una amenaza policial lo hizo reaccionar. “Una vez me dijeron 'te vamos a hacer desaparecer' y eso me hizo pensar que tengo que cambiar”, confiesa.

"Lo que todos tienen, yo no lo tengo"

Con la llegada de las bajas temperaturas, la supervivencia se vuelve una misión crítica. Brian sobrevive con una manta y lo que consigue trabajando de manera informal: hoy reparte panfletos para un circo, antes limpiaba vidrios.

Sobre la reciente prohibición de la actividad de "trapitos" y limpiavidrios, Brian se muestra honesto: “Creo que la ordenanza está bien. Muchos con los que yo me juntaba hacían plata y después descontrolaban”, diferencia, marcando su intención de tomar un camino distinto.

Un pedido a las autoridades

La burocracia parece ser el mayor obstáculo. A pesar de su voluntad expresa de rehabilitarse, Brian asegura que se encuentra en un vacío legal y asistencial.

Sin techo para dormir, fue expulsado de la vecinal del barrio Máximo Abasolo y no cuenta con acceso a los servicios básicos. "Es re feo porque no hay comida, no hay nada. Lo que todos tienen en su casa, yo no lo tengo", lamenta.

Mientras espera que alguna institución recoja su pedido, Brian sigue parando en las inmediaciones del Hospital, agradeciendo a los vecinos que todavía se acercan a ayudar, pero con el reloj en contra: “Yo me quiero internar, quiero dejar de estar en la calle”, sentencia, esperando que esta vez, alguien escuche.