Un error en la cartografía militar derivó en el bombardeo estadounidense contra una escuela en Irán
El trágico suceso, ocurrido el 28 de febrero, dejó un saldo superior a las 150 víctimas fatales, mientras la administración estadounidense mantiene su postura sobre las declaraciones efectuadas por el presidente.
Origen del fallo en la operación militar
Un equívoco en la localización de los blancos castrenses derivó en una tragedia de gran magnitud. De acuerdo con lo publicado por The New York Times, el misil Tomahawk que alcanzó una escuela primaria en la región sur de Irán fue lanzado por efectivos de Estados Unidos, quienes se guiaron por información cartográfica que no se encontraba vigente. Si bien las investigaciones siguen en curso, las comprobaciones iniciales indican que el proyectil se desvió de su objetivo primario, el cual era una dependencia militar lindante que antiguamente integraba el terreno donde funcionaba la institución educativa. La incursión armada en la localidad de Minab causó la muerte de más de 150 personas. Pese a las pruebas existentes, el presidente Donald Trump buscó desvincular a sus fuerzas armadas de lo ocurrido, atribuyendo en una primera instancia la responsabilidad a las fuerzas iraníes por un supuesto error en la precisión de su propio armamento.
Controversia por el empleo de misiles Tomahawk
La tensión escaló durante el lunes luego de que se hiciera público un registro audiovisual que certifica el impacto del misil de crucero estadounidense en una sede de la Guardia Revolucionaria situada en las proximidades del establecimiento educativo. Ante la evidencia, el mandatario sostuvo la tesis de la posible autoría de Teherán, planteando erróneamente que dicho país cuenta con tecnología Tomahawk, un armamento que el gobierno de Washington provee únicamente a aliados estratégicos de máxima confianza. Respecto al avance de las pesquisas, el presidente afirmó que se subordinará a las conclusiones que arroje el informe oficial de Estados Unidos.
La postura oficial de la Casa Blanca
Karoline Leavitt, secretaria de prensa, eludió brindar explicaciones sobre la razón por la cual el presidente difundió datos falsos en relación con el equipo bélico iraní. En cambio, fundamentó la facultad del mandatario para expresarse libremente. "El presidente tiene derecho a compartir sus opiniones con el público estadounidense", declaró Leavitt, quien además destacó que el presidente "ha dicho que aceptará la conclusión de esa investigación". El episodio continúa bajo escrutinio oficial para establecer las responsabilidades precisas respecto al uso de la cartografía militar que derivó en este desenlace letal.
Con información de The New York Times.