Comodoro
Buscan "erradicar" limpiavidrios e identificar vendedores ambulantes
En medio de los debates por los hechos de violencia registrados en la vía pública, el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia comenzó a analizar una iniciativa que apunta a regular la actividad de vendedores ambulantes y limpiavidrios.
El concejal Ariel Montenegro explicó que el proyecto surge como respuesta a los reclamos de vecinos y a distintas situaciones ocurridas en los últimos meses en diferentes sectores de la ciudad.
“Estos proyectos surgen a raíz de todos los hechos de violencia que hemos tenido, muchos de gravedad, y en los cuales necesitamos actuar de forma urgente”, señaló.
En ese sentido, indicó que la propuesta busca que los distintos niveles del Estado puedan trabajar de manera articulada. “Es una responsabilidad de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y con este tipo de herramientas se le da al Ejecutivo la posibilidad de actuar”, sostuvo.
Regulación para limpiavidrios y vendedores
Uno de los ejes del debate gira en torno a la actividad de los llamados “trapitos” y limpiavidrios.
Según explicó el concejal, en Comodoro la presencia de trapitos es menor que en otras ciudades, pero sí se registra actividad de personas que ofrecen limpiar parabrisas en avenidas y esquinas con alto tránsito.
“Lo que buscamos es poder sacar a los limpiavidrios de la vía pública, porque han existido complejidades y muchos reclamos de vecinos en distintas arterias de la ciudad”, afirmó.
El proyecto que aborda este tema tomará estado parlamentario en el Concejo y fue presentado por el concejal Omar Lattanzio, con el acompañamiento de Marcos Panquilto, jefe del bloque de Arriba Chubut.
Identificación obligatoria para vendedores ambulantes
En paralelo, se trabaja en una iniciativa para actualizar la ordenanza que regula la venta ambulante, una normativa que prácticamente no se modifica desde 1982.
La idea es que quienes quieran realizar actividades comerciales en la vía pública puedan hacerlo, pero dentro de un registro municipal que permita identificar a cada trabajador.
“Si una persona quiere vender medias, bolsas o cualquier producto en la calle, el objetivo es que podamos saber quién es y qué actividad realiza”, explicó Montenegro.
Para eso, el proyecto plantea que los vendedores tramiten una habilitación municipal, que podría incluir una identificación visible, una oblea o incluso un código QR.
De esa manera, tanto el municipio como la Policía del Chubut podrían verificar rápidamente quién está autorizado a trabajar en la vía pública.
Requisitos para habilitar la actividad
Uno de los puntos que genera debate es la posibilidad de establecer requisitos de residencia para obtener la habilitación.
La iniciativa plantea que quienes soliciten el permiso deberán acreditar al menos dos años de residencia en la ciudad.
“Si no tenés documentos de Comodoro o no podés demostrar ese tiempo de residencia, no estarías apto para realizar este tipo de actividades”, explicó el concejal.
El objetivo, según indicó, es contar con un registro claro de las personas que realizan ventas en la calle y poder hacer un seguimiento de cada caso.
También habrá controles sanitarios
El proyecto también contempla situaciones vinculadas a la venta de alimentos en la vía pública, un aspecto que requiere controles específicos.
Montenegro señaló que el tema es complejo porque muchos productos se elaboran en domicilios particulares y luego se venden en distintos puntos de la ciudad.
“Es un tema complejo porque hay muchísimos vendedores que elaboran alimentos en sus casas. Para el Ejecutivo tener ese control no es fácil, pero tampoco es imposible”, señaló.
En ese sentido, la regulación buscará incorporar controles bromatológicos para garantizar condiciones sanitarias adecuadas cuando se comercialicen alimentos.
Debate abierto en el Concejo
Las iniciativas comenzarán a discutirse formalmente en el Concejo Deliberante y podrían derivar en modificaciones a la normativa vigente sobre uso del espacio público.
El objetivo, según explicaron desde el bloque impulsor, es encontrar un equilibrio entre el derecho al trabajo y la necesidad de ordenar la actividad en la calle, en un contexto donde crecen los reclamos vecinales por la presencia de vendedores y limpiavidrios en distintos sectores de la ciudad.
