“Somos pocos, pero hacemos mucho ruido”: la emoción de la Asociación Búlgara ante la llegada del buque antártico
En el marco de la recepción oficial realizada en la ciudad, la presidenta de la Asociación Búlgara “Kiril y Metodii”, Tzenka Guenova, se dirigió a los presentes.
“Decirlo en búlgaro, si me permiten. Y después lo traduzco al castellano”, expresó al comenzar su discurso.
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“Para nosotros es una gran alegría, pero también un gran honor recibir por tercera vez consecutiva al Buque Búlgaro de Investigación Antártica, que lleva el mismo nombre que nuestra asociación, el de los santos hermanos Kiril y Metodi”, señaló.
Guenova destacó además el carácter singular de la institución local:
“Somos la asociación búlgara más austral del planeta, hasta donde tenemos conocimiento. No es que no haya búlgaros más al sur, pero como asociación somos la institución más austral”.
Con orgullo, agregó una frase que arrancó sonrisas entre los presentes:
“Siempre nos preguntan cuántos son los búlgaros en Comodoro. Somos pocos búlgaros nacidos —creo que quedo yo—, búlgaros descendientes un montón, búlgaros de corazón, otro montón. Somos pocos, pero hacemos mucho ruido”.
En su intervención, también subrayó la importancia del convenio firmado el año pasado, que permite profundizar el intercambio académico. Este miércoles se desarrollará un encuentro en la Universidad Nacional de la Patagonia, con el acompañamiento de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud.
“Agradezco a su decana, la doctora Bárbara Rödtter, que está presente y nos ha facilitado esta posibilidad de intercambio entre las experiencias tan ricas que traen los investigadores científicos del buque y los profesionales y científicos de nuestra Casa de Altos Estudios”, sostuvo.
“Es un doble placer y estamos orgullosos de haber contribuido con algo que tiene que ver con la identidad de Comodoro Rivadavia”, concluyó.
“La Antártida funciona como el refrigerador del planeta”
Desde el buque, Daniela Medina cuello- una de las integrantes de la expedición —artista científica e investigadora artística, parte de la 34ª expedición búlgara en la Antártida— dialogó con Crónica y explicó el espíritu de la misión.
“Estoy aquí por una cooperación internacional. El Tratado Antártico promueve este tipo de cooperaciones. En esta ocasión represento a Colombia, en lo que es la doceava misión colombiana en la Antártida”, detalló.
La científica explicó que la expedición reúne profesionales de distintos países, entre ellos Grecia, Montenegro, El Salvador y Colombia, en un esfuerzo conjunto por investigar y conservar el ecosistema antártico.
“Hay biólogos marinos investigando el subsuelo del mar, viendo cómo está la flora y la fauna; otros estudian el estado de los glaciares y sus movimientos; también se analizan micropartículas de corales y algas. Todo en pro de la conservación del ecosistema antártico”.
Subrayó además la relevancia global del continente blanco:
“Más del setenta por ciento del agua dulce del planeta está en la Antártida. Funciona como un refrigerador del planeta. Gracias a la Antártida se mantienen las condiciones climáticas para que haya vida”.
Durante su estadía en Comodoro Rivadavia, la delegación permanecerá cuatro días y participará de un simposio donde cada científico presentará su investigación.
Consultada sobre la experiencia humana en el continente más austral, describió un escenario único: "En la Antártida no hay sistemas en torno al humano. Estamos a la merced del viento y de las aguas. Eso genera nuevas relaciones entre el humano y la naturaleza, donde el humano no es el centro, sino una especie más que convive y debe cooperar”.
Destacó también un rasgo distintivo de la vida antártica: “No hay puertas cerradas en las bases, todo está abierto, y tampoco circula dinero. La cooperación no es solo una figura diplomática, es necesaria para sobrevivir. Es un espíritu colaborador muy bello que deberíamos adoptar en otras partes del planeta”.