Rondas sanitarias y contención emocional

Comodoro: así fue el abordaje de Salud tras el derrumbe del cerro Hermitte

La estrategia incluyó atención médica, provisión de medicamentos, controles pediátricos y un fuerte trabajo en salud mental, con profesionales que participaron de manera voluntaria.
viernes 06 de febrero de 2026

Tras el derrumbe del cerro Hermitte, el sistema de salud de Comodoro Rivadavia puso en marcha un operativo sostenido de asistencia sanitaria y acompañamiento emocional para las familias evacuadas. Desde el primer día, el trabajo se organizó a través de rondas sanitarias en los distintos albergues habilitados, con la participación del Área Externa del Hospital Regional y del Municipio.

Claudio Romero, quien se desempeña como director del Área Externa del Hospital Regional, explicó que inicialmente se organizaron dos rondas diarias: una por la mañana y otra por la tarde. Durante la mañana, los equipos estuvieron integrados principalmente por personal del Área Externa, con la participación de enfermeras, médicos y trabajadores comunitarios, mientras que por la tarde se sumaban otros profesionales del hospital.

El punto de partida fue el albergue que se improvisó en Parque Saavedra, que en los primeros días recibió a los 29 adultos mayores evacuados del geriátrico ubicado en el barrio Médanos. A partir de allí, los equipos recorrieron otros espacios como los albergues de Ameghino y el Evita, donde se evaluó el estado de salud de los vecinos, se identificaron pacientes con enfermedades crónicas y se relevaron necesidades puntuales de medicación o atención médica.

Con el correr de las semanas, la modalidad fue adaptándose de manera dinámica. En una segunda etapa, las rondas se alternaron con el Municipio, que asumió los recorridos matutinos, mientras que el hospital continuó con las visitas por la tarde. Más adelante, el Municipio retomó su actividad habitual en los centros de salud, por lo que el hospital quedó a cargo de las rondas vespertinas. Sin embargo, ante la permanencia de vecinos en los albergues, desde esta semana se retomó el esquema conjunto: el Municipio por la mañana y el hospital por la tarde.

Desde el punto de vista sanitario, no se registraron cuadros agudos de gravedad. La mayoría de las intervenciones estuvieron vinculadas a pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión, que habían perdido acceso a su medicación habitual, lo que obligó a gestionar la provisión de tratamientos y controles. También se atendieron algunas situaciones agudas puntuales y derivaciones a la guardia.

En una etapa posterior surgieron nuevas demandas, especialmente de madres con niños que necesitaban controles de salud para completar planillas escolares o trámites ante ANSES. Ante esta situación, se organizó una jornada de controles sanos en el albergue Evita, donde se realizaron 20 evaluaciones pediátricas. La actividad contó con la participación de pediatras, odontólogos, enfermeras del Municipio y trabajadoras comunitarias del Área Externa.

Las rondas sanitarias están programadas, al menos, hasta el 15 de febrero, aunque desde el equipo de salud aclararon que se extenderán todo el tiempo que sea necesario, en función de la permanencia de personas evacuadas y de las necesidades que se detecten día a día.

Paralelamente, se desplegó un importante trabajo desde el área de salud mental, explicó Marta Rodríguez, directora asociada del Hospital Regional. Los equipos articularon acciones con otras áreas municipales y con el Colegio de Psicólogos, y organizaron intervenciones tanto dentro de los albergues como en el hospital. Se conformaron equipos interdisciplinarios de psicólogos y trabajadores sociales que participaron de las rondas vespertinas, con el objetivo de detectar situaciones de salud mental agudas y brindar una primera escucha.

Esta intervención inicial se enmarcó en los primeros auxilios psicológicos, una estrategia orientada a contener, acompañar y detectar situaciones emocionales esperables en contextos de crisis y catástrofes. Los profesionales realizaron seguimientos y evaluaciones, teniendo en cuenta que la incertidumbre prolongada puede dificultar los procesos de elaboración emocional.

Con el avance del operativo, se detectaron casos de personas que nunca habían consultado en salud mental y comenzaron a hacerlo a raíz de la emergencia, así como pacientes que ya se encontraban en tratamiento y presentaron una reagudización de sus cuadros. Frente a este escenario, el equipo prevé avanzar hacia una segunda etapa de abordaje, con intervenciones más terapéuticas, que incluirán la conformación de grupos terapéuticos y la atención individual de situaciones puntuales.

Desde el hospital también se reforzó la articulación con la guardia de salud mental, que funciona las 24 horas, y se capacitó a los equipos para facilitar derivaciones en caso de que se presenten situaciones que requieran la intervención de psiquiatras o de un equipo interdisciplinario. Hasta el momento, no fue necesario recurrir a este recurso, ya que la contención brindada en los albergues resultó suficiente.

Un aspecto destacado del operativo fue el carácter voluntario de la participación de muchos profesionales. Desde el área de salud mental se realizó una convocatoria interna y numerosos trabajadores, que forman parte del sistema y perciben un salario, se ofrecieron a colaborar desde un compromiso humano frente a la emergencia. Actualmente, siete profesionales trabajan organizados en duplas y se prevé que, tras un cierre de esta etapa, se conforme un nuevo grupo para dar continuidad al abordaje, permitiendo también el recambio y el cuidado de los equipos.

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