Torneo Regional

La trituradora despiadada

Sin Jorge Newbery, que quedó eliminado el domingo pasado en Río Gallegos, el Torneo Regional sigue para 16 clubes de todo el país.
martes 27 de enero de 2026

Son los sobrevivientes de una competencia devastadora que comenzó con 332 participantes. El fútbol de las ligas afiliadas al Consejo Federal necesita una urgente reestructuración.

El fin de semana que viene se jugarán las 8 finales regionales para determinar el ganador de cada una de las ocho zonas en las que fue dividido el país futbolero. Esos vencedores jugarán finales para decidir 4 lugares en el Torneo Federal "A".

El 19 de octubre pasado comenzaron a jugar 332 clubes de todo el territorio argentino con la ilusión de llegar hasta el tercer escalón del fútbol nacional.

Después de una distribución que hizo escuchar reclamos en cada rincón del país, se inició una fase clasificatoria para que accione el feroz colador que perdona poco una mala tarde derivada en eliminación precoz.

Pero el circo debía continuar y aunque los clasificados carecían de conocimiento hacia dónde debía picar la pelota en el comienzo de los cruces eliminatorios, el acatamiento enfiló al rebaño en la dirección que dispuso un escritorio a miles de kilómetros de los interesados.

A la pendiente económica que resultó siempre encarar las fases subsiguientes se le adosó aquello de la incertidumbre: si en el camino habrá encuentro algunas de las piedras denominadas insuperables, esas que están digitadas para llegar a las instancias decisivas por alguno de los cuatro ascensos.

Desde el Consejo Federal se anunció que en febrero habrá una reunión con el grueso de la dirigencia de diferentes puntos del país con el objetivo de lograr un consenso que modifique esta inagotable cantera de obligaciones y escasas retribuciones.

A Newbery le quedó lejos la fase decisiva, como a varios que alimentaron las mismas expectativas e ilusiones.

Es que la trituradora despiadada no perdona y, aunque la conciencia repite que hay mucho más que perder que ganar en cada inserción competitiva, los clubes se encandilan y, como el bichito que sabe que al final de la luz habrá más oscuridad que vida, seguramente lo volverán a intentar.