La deuda de las familias con billeteras virtuales alcanza un máximo histórico
De acuerdo con la información analizada, el peso de los saldos pendientes con el sector *fintech* alcanzó el 33% del salario de las familias, una cifra récord desde que se tienen registros. Al sumar los compromisos con la banca tradicional, que representan el 106% de los ingresos, el total de pasivos familiares configura un escenario de alta presión sobre la economía doméstica.
Situación de mora en el sistema no bancario
El reporte indica que los atrasos en los pagos a entidades de crédito no bancarias llegaron al 21,4%. Esto implica que, de cada 100 pesos otorgados por billeteras virtuales o financieras externas al sistema bancario tradicional, 21 se encuentran en situación de riesgo medio, alto o irrecuperable. Esta tasa de morosidad se triplicó en comparación con noviembre del año anterior, cuando se ubicaba en el 7,4%.
Dentro de este universo de deuda, el 6,4% se considera ya como créditos irrecuperables, lo que significa que registran más de un año de impago. Esta categoría específica creció significativamente frente al 2,6% registrado el año previo. En términos monetarios, se estima que 810.000 millones de pesos se encuentran en esta condición dentro del sistema no bancario.
Causas del incremento del endeudamiento
El deterioro en el cumplimiento de los pagos estuvo vinculado a la suba de las tasas de interés y a un contexto de alta demanda de crédito por parte de personas y empresas. Según detallaron fuentes, muchas familias recurren a mecanismos alternativos de financiamiento cuando agotan su margen en las tarjetas de crédito tradicionales para cubrir gastos corrientes.
Marina Dal Poggeto, directora de EcoGo, señaló que las cuotas que anteriormente se licuaban con la inflación han dejado de hacerlo, lo que incrementa el peso real de la deuda sobre el salario. En el circuito bancario tradicional, la mora también registró alzas: los préstamos personales alcanzaron una irregularidad de pago del 11%, un máximo histórico en la serie que el Banco Central mantiene desde 2010, mientras que el retraso en tarjetas de crédito subió al 8,4%.
Redactado con información del periodista Mariano Boettner para Clarín.