Un agente federal de EE. UU. mató a un ciudadano en Minneapolis
Un hombre de 37 años falleció este sábado tras recibir disparos de un agente de la policía migratoria federal de Estados Unidos en la ciudad de Minneapolis. El hecho fue confirmado por el jefe de la policía local, Brian O’Hara, quien precisó que la víctima era un ciudadano estadounidense residente en la zona. El incidente ocurrió en la intersección de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet, donde las autoridades solicitaron a la población evitar la circulación.
Se trata de la segunda muerte en tres semanas vinculada al accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la capital de Minnesota. El pasado 7 de enero, una mujer de 37 años, identificada como Renee Good, también perdió la vida tras recibir disparos de un oficial federal luego de participar en una manifestación contra las políticas migratorias del presidente de ese país.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, informó que el fallecido portaba un arma de fuego con dos cargadores al momento del suceso. No obstante, el jefe policial Brian O’Hara señaló que el hombre contaría con las licencias correspondientes, ya que la legislación de Minnesota permite el porte de armas a ciudadanos con permiso oficial. El alcalde de la ciudad, Jacob Frey, manifestó haber visto registros fílmicos del hecho y cuestionó la continuidad de las operaciones federales en el territorio, calificándolas como una invasión.
Por su parte, el gobernador Tim Walz expresó su rechazo a través de canales oficiales y solicitó a la Casa Blanca el retiro de los oficiales federales, a quienes describió como agentes sin el entrenamiento adecuado para estas intervenciones. La situación ha generado una profunda preocupación en la administración estatal ante la escalada de violencia en procedimientos de control migratorio.
Tras el tiroteo, cientos de personas que se manifestaban en zonas aledañas se trasladaron al lugar de los hechos para repudiar el accionar de los agentes del ICE. Los oficiales federales utilizaron bombas lacrimógenas y gas pimienta para dispersar a los manifestantes, además de proceder a la detención de varios testigos del incidente. La policía local debió intervenir para establecer un cordón de seguridad y separar a los civiles de las fuerzas federales.
Este clima de conflicto se enmarca en una serie de operativos masivos que han incluido la detención de menores de edad. Autoridades escolares denunciaron el arresto de al menos cinco estudiantes en la última semana, destacando el caso de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años detenido junto a su padre y trasladado a un centro de detención en Texas. El despliegue de las fuerzas migratorias continúa generando masivas movilizaciones en las ciudades gemelas de Minneapolis y Saint Paul.
Redactado con información de El País