SIGUE EL CONFLICTO EN PENÍNSULA
La Cámara de Turismo de Chubut cuestiona el cierre de miradores
Sigue el conflicto entre los prestadores turísticos de Puerto Madryn y la familia Ferro, que aún mantiene cerrados los miradores de Caleta Valdés porque creen que no están dadas las garantías para permitir el ingreso de visitantes.
A principios de este mes, las agencias de turismo se desayunaron con que los dueños del campo habían cerrado el paso a los miradores al no llegar a un acuerdo con las autoridades provinciales. El privado presentó una propuesta de manejo del área que incluye el cobro de un canon de 7000 dólares y el gobierno lo rechazó.
Esta semana, en pleno conflicto, el ministro de Turismo, Diego Lapenna, emitió una resolución que ordena la reapertura inmediata de esos accesos a la Pingüinera y la Boca de la Caleta. Sin embargo, los propietarios entienden que la cartera provincial no es autoridad competente y sugieren formalizar un acuerdo con el gobernador Ignacio Torres.
La Cámara de Turismo de Chubut, que respaldó la medida de Lapenna, salió en defensa de las agencias de turismo, perjudicadas por esta situación, y cuestionó que la representante legal, Susana Cereijo, “cortó el diálogo” y cerró los accesos “de manera arbitraria”.
Respuesta a los dueños del campo
En el documento que lleva la firma de la presidenta de la Cámara de Turismo, Griselda Boyraz, y demás autoridades, hacen notar que la familia Ferro en 20 años no hizo ningún reclamo formal por estos miradores.
“Los miradores de Caleta Valdés cuentan con entre 25 y 30 años de uso continuo, período durante el cual nunca existió un reclamo formal vinculado a su utilización, acceso o a la presencia de visitantes. Durante todo ese tiempo, el uso del recurso se desarrolló de manera responsable, ordenada y respetuosa de la fauna, cumpliendo con las normativas vigentes propias de un área natural protegida”, dice el escrito.
A su vez, mencionan que la representante legal, Susana Cereijo, integra el Plan de Manejo de Península Valdés, y en ningún momento puso objeciones al uso de estos miradores por parte de las agencias.
“Es importante señalar que la señora Susana Cereijo ocupó una silla dentro del armado del Plan de Manejo del área, instancia en la cual tampoco se registraron objeciones ni reclamos respecto al uso de los miradores. Muy por el contrario, el consenso técnico e institucional siempre fue favorable a su funcionamiento bajo criterios de conservación, control y uso responsable”, señalan.
De igual forma, los prestadores niegan que los miradores estén en malas condiciones como sostiene la familia Ferro al justificar el cierre. “Las pasarelas, el mantenimiento, la cartelería y los recursos operativos fueron históricamente provistos por el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas, a través de la Administración del Área Natural Protegida Península Valdés, garantizando condiciones adecuadas de seguridad, información al visitante y preservación ambiental”, sostienen.
De hecho, advierten que al cerrar los ingresos a los miradores los dueños del campo están impidiendo hacer las mejoras que ellos mismos reclaman. “La consecuencia directa de este accionar es que actualmente no se permite realizar tareas de mantenimiento, pese a que existe voluntad y recursos institucionales para hacerlo, situación que luego es utilizada como argumento para cuestionar el estado del lugar”, señalan.
Sin diálogo
Por otro lado, la Cámara de Turismo cuestionó la postura de Susana Cereijo de cortar el diálogo en medio de las negociaciones y cerrar los accesos de manera intempestiva. “En relación a la situación actual, resulta fundamental aclarar que se vienen llevando adelante negociaciones y diálogos formales con la señora Susana Cereijo, con el objetivo de encontrar soluciones consensuadas que permitan continuar con el uso público de los miradores y, al mismo tiempo, avanzar en las tareas de mantenimiento necesarias”, sostienen.
“Sin embargo, de manera sorpresiva y sin instancias previas de ruptura del diálogo, de un día para otro, y en medio de una tragedia que atraviesa a toda la comunidad —como son los incendios en la cordillera, que hoy demandan atención, responsabilidad y unidad—, la familia Ferro decidió cerrar el acceso de manera arbitraria, interrumpiendo unilateralmente las negociaciones que se encontraban en curso”, agregan.
Por último, la Cámara de Turismo exhorta a las partes a buscar una solución en el corto plazo para poder reabrir estos miradores, que son un lugares de paso obligado en las excursiones que realizan a la Península Valdés.
“Esta decisión resulta especialmente preocupante, no solo por el contexto crítico que vive la provincia, sino porque corta de manera abrupta un proceso de diálogo que estaba en marcha, generando un conflicto innecesario en un espacio que durante casi tres décadas funcionó sin inconvenientes”, concluyen.