Alerta por posible hambruna y migración masiva en Venezuela debido al bloqueo petrolero
En diciembre, la administración de Donald Trump inició la incautación de embarcaciones que transportan crudo venezolano hacia mercados asiáticos. Esta acción provocó la paralización de las exportaciones de PDVSA, la empresa estatal, que se vio obligada a redirigir la producción a tanques de almacenamiento y a utilizar petroleros inactivos como depósitos flotantes.
Esta estrategia solo permitió ganar tiempo antes de agotar la capacidad de almacenamiento. La empresa de datos de transporte marítimo TankerTrackers estimó a finales del mes pasado que Venezuela disponía de almacenamiento de reserva hasta finales de enero. A partir de esa fecha, la producción podría descender rápidamente. El Gobierno venezolano prevé que, de mantenerse el bloqueo, la producción nacional de petróleo podría caer de aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios a finales del año pasado a menos de 300.000 barriles diarios a finales del presente año.
Esta disminución reduciría drásticamente la capacidad gubernamental para importar bienes y sostener servicios básicos, según fuentes que comentaron las proyecciones al periódico The New York Times. Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, indicó que se mantendrán las restricciones a los petroleros incluidos en la lista de sanciones hasta que la industria petrolera venezolana se abra a la inversión extranjera.
Pese a ello, el gobierno interino de Venezuela ha intentado eludir el bloqueo. Al menos 16 petroleros afectados por las sanciones han zarpado de puertos venezolanos desde el sábado, ocultando su ubicación o apagando sus señales de transmisión. Sin embargo, Estados Unidos incautó un petrolero vinculado a Venezuela con destino a Rusia en el Atlántico tras una persecución de dos semanas.
Consecuencias para PDVSA y la economía
Este escenario forzaría a PDVSA, principal empleador de Venezuela, a despedir a "decenas de miles de trabajadores" y a reducir prestaciones. Las exportaciones petroleras representan aproximadamente el 40% de los ingresos públicos de Venezuela, de acuerdo con estimaciones de Francisco Rodríguez, experto en economía venezolana de la Universidad de Denver. Rodríguez afirmó que el impacto económico real de la industria petrolera es mayor, ya que gran parte de la actividad económica del país se financia con estos ingresos.
La economía venezolana había mostrado una recuperación moderada en los últimos años, después de periodos de hiperinflación y escasez. No obstante, la actual campaña de presión económica ha interrumpido este progreso y amenaza con un nuevo colapso, según el medio estadounidense. Venezuela ha enfrentado presiones económicas similares anteriormente, como en 2020 durante un gobierno anterior de Trump, cuando las exportaciones cayeron a 350.000 barriles diarios, y en 2002, durante una huelga nacional de trabajadores petroleros.
Francisco Rodríguez concluyó que el impacto principal de la caída de los ingresos petroleros lo sufriría la población venezolana, anticipando una "recesión masiva" y la posibilidad de "una hambruna o una migración masiva".