La enfermedad que mata perros, se contagia en humanos y se disemina en Trelew
En los últimos dos años, ha habido en Trelew un crecimiento exponencial de casos de la “enfermedad de la garrapata” -causada por la bacteria Ehrlichia-, que puede terminar con la vida de los perros si no es tratada a tiempo.
La enfermedad presenta la particularidad de que puede llevarse la vida del animal en pocas semanas, y para cuando los dueños lo detectan a menudo es demasiado tarde. No se trata de la enfermedad de Lyme, que es propia del norte, sino que esta es otra afección propia de esta región.
La garrapata se alimenta de la sangre del perro, destruye los glóbulos rojos y lo debilita hasta que acaba con su vida. El empezó sobre todo en los barrios periféricos y se esparció hacia el centro. Lo peligroso es que puede contagiar a los humanos.
En diálogo con Crónica, la titular de Zoonosis de la Municipalidad, Verena Dietz, comentó que este fenómeno de la enfermedad de la garrapata viene creciendo en Trelew desde hace dos años, cuando ingresó la bacteria Ehrlichia y “se diseminó como pólvola”.
La veterinaria comentó que, por lo general, el dueño se da cuenta de la gravedad de la enfermedad en la etapa final cuando el perro está muy débil. Por eso remarcó que es importante estar atento a los primeros síntomas de la presencia de esta bacteria.
“El animal deja de comer, adelgaza, no tiene ganas de hacer nada y el dueño se da cuenta recién cuando está en la recta final”, explicó Dietz que hay una sola droga efectiva para curarlo y si no es aplicada a tiempo termina muriendo.

De la periferia al centro
La enfermedad empezó a esparcirse entre los perros de la calle en sectores que son más propicios para el contagio. A menudo la bacteria prolifera en patios que no tienen condiciones de higiene. Los vientos contribuyeron a que este fenómeno se incrementara.
En este sentido, Dietz apuntó que las zonas más afectadas son los barrios Tiro Federal, Peste, Primera Junta, INTA, Moreira y Costanera, donde hay perros minados de garrapatas y por lo tanto, el riesgo de contraer esta enfermedad es mucho mayor. “Las tres perras del Costanera que traje para castrar tenían la enfermedad”, graficó.
El fenómeno de esta enfermedad no es exclusivo de la periferia, sino que también los casos llegaron al centro de la ciudad. Hay dueños que aseguran que sus perros casi no salen a la calle y están enfermos. Por eso es importante aplicar baños garrapaticidas o pastillas o pipetas, de acuerdo con las posibilidades de cada persona.
La veterinaria apuntó que de diez perros que ella atendió seis están con tratamiento por esta enfermedad, y no son precisamente animales que estén descuidados por sus dueños. Eso significa que por más mínima que haya sido la exposición de estos animales, se contagiaron igual.
Contagio y tratamiento
Hasta el momento, indicó Dietz, no hay constancia de que haya habido casos de esta enfermedad en personas pero nada indica que no pueda llegar a suceder. “Es una zoonosis, si la garrapata baja al medio ambiente y pica a un ser humano lo puede contagiar”, sostuvo.
El tratamiento de esta enfermedad puede llevar unos 40 días; sin embargo, a las pocas horas de administrado el antibiótico, el animal empieza a mostrar signos de recuperación. “El cambio es notorio, pasa de estar hecho un papel y a los tres días está más activo, quiere comer y empieza a incorporarse”, señaló la especialista.
No obstante, hay casos puntuales en que los animales rechazan esta droga, la enfermedad está muy avanzada y no queda otra opción que sacrificarlos. “Tuve que sacrificar a dos porque eran perros muy viejos, uno de ellos había quedado ciego y rechazó la droga, que es la única que hay”, concluyó.