Libélulas en Comodoro: Un fenómeno totalmente natural y beneficioso
Comodoro Rivadavia experimenta un fenómeno natural poco habitual: la aparición masiva de libélulas, también conocidas popularmente como “helicópteros”.
Estos insectos se desplazan en enjambres, generando asombro y curiosidad en la comunidad patagónica por su número y particular comportamiento.
El ciclo de vida de las libélulas y su presencia estacional
Las libélulas son insectos alados de cuerpo alargado y grandes ojos. Su ciclo de vida está estrechamente ligado al agua, pasando la mayor parte de su existencia como ninfas acuáticas en lagunas, arroyos y estanques.
Con la llegada de las altas temperaturas del verano, completan su metamorfosis y emergen masivamente del agua en su fase adulta y alada. Su principal objetivo en esta etapa, que dura semanas o pocos meses, es la reproducción.
Los vientos costeros pueden influir en la concentración y el arrastre de estos enjambres hacia zonas urbanas, como estaría sucediendo en esta ocasión.
Qué hacer si una libélula ingresa a su hogar
Ante el ingreso de una libélula al hogar, se recomienda mantener la calma, ya que son completamente inofensivas. Es comprensible, en especial debido a su tamaño, que no sea un visitante deseado.
Lo aconsejable es no matarlas, dado su rol beneficioso en el ecosistema. Se sugiere apagar luces intensas, ya que suelen ingresar atraídas por otros insectos que rondan la iluminación.
La solución más sencilla es abrir ventanas y puertas; generalmente, al percibir la luz natural, salen solas. En caso de ser necesario, las podemos guiar suavemente hacia la salida utilizando un trozo de papel o cartón, sin necesidad de emplear paletas para matarlas o golpearlas, o insecticidas, que son innecesarios y contaminan el ambiente.
Son totalmente inofensivas y cumplen un rol ecológico vital
Es importante destacar que las libélulas no representan peligro alguno para los humanos.
No pican, no muerden, no transmiten enfermedades de ningún tipo y carecen de aguijón. Sus mandíbulas están adaptadas para capturar pequeños insectos al vuelo. Por el contrario, son consideradas depredadoras benéficas y controladoras biológicas naturales.
Su dieta se compone principalmente de mosquitos, jejenes, moscas, termitas, hormigas, avispas y otros insectos voladores considerados plagas. Una sola libélula puede consumir cientos de mosquitos al día.