La mujer condenada por mutilar los genitales a su amante quedó en libertad y vuelve a Comodoro
La arquitecta Brenda Micaela Barattini, condenada en Córdoba por cortar los genitales de su amante con una tijera de podar en 2017, quedó en libertad condicional y volverá a Comodoro Rivadavia, donde residirá durante los próximos años bajo supervisión judicial.
El beneficio fue otorgado por el Juzgado de Ejecución Penal luego de analizar informes técnicos, su desempeño dentro del penal de Bouwer y el cómputo reducido que adelantó diez meses su acceso a la libertad.
El hecho ocurrió el 25 de noviembre de 2017, cuando Barattini atacó al hombre durante un encuentro sexual en un departamento de Nueva Córdoba. Según determinó la Justicia, escondió previamente una tijera de podar bajo la cama, le vendó los ojos a la víctima y en un movimiento rápido le provocó graves lesiones en los genitales. El hombre logró escapar, pedir ayuda y sobrevivir gracias a la intervención de vecinos y del servicio de emergencias.
En el juicio, la fiscalía descartó la versión inicial de Barattini, quien alegaba un presunto abuso, y la acusó por tentativa de homicidio, pena que el tribunal ratificó en 2019 al imponerle 13 años de prisión.

Aunque su solicitud de libertad condicional recién podía presentarse en noviembre de 2026, la defensa obtuvo un cómputo reducido por actividades educativas y laborales realizadas en prisión. Esa bonificación anticipó la audiencia donde el juez Facundo Moyano Centeno resolvió otorgarle el beneficio, tras informes psicológicos y criminológicos que señalaron avances en su proceso de responsabilidad y reinserción.
Durante su paso por el penal, Barattini cursó materias universitarias de Derecho y Letras Modernas, participó de talleres de peluquería, panadería, informática, viverismo y capacitaciones vinculadas a derechos humanos y gestión laboral.

Barattini deberá fijar domicilio en Comodoro Rivadavia, asistir obligatoriamente a tratamiento psicológico, presentarse cada mes ante el patronato del liberado y permanecer bajo una restricción perimetral de 1.000 metros respecto de la víctima. Además, cualquier cambio de domicilio, actividad laboral o esquema terapéutico deberá ser previamente informado y autorizado por la Justicia.
Los controles se mantendrán activos hasta el 25 de noviembre de 2030, fecha en la que vence la condena completa. Cualquier incumplimiento podría derivar en la revocación de la libertad condicional y su regreso inmediato al penal de Bouwer.
En Comodoro, Barattini deberá sostener una rutina monitoreada, con controles frecuentes y supervisión permanente. Su reinserción deberá ajustarse al plan judicial fijado desde Córdoba, que exige estabilidad habitacional, continuidad en el tratamiento y una integración social progresiva.