Categoría B
Ninguno de los dos pudo domar al viento
La tarde nunca se prestó y el viento fue un factor que jugó en detrimento del espectáculo y que mantuvo la pelota siempre afuera de la cancha, mayoritariamente.
Por eso, ninguno logró romper la apatía general e intentó proponer algo que fuera diferente. Se debe considerar que Ferro se sirvió mejor del fenómeno climático, porque en un partido con pocos matices, fue el que más buscó desde afuera y el que más intentó a la hora de –al menos- meter la pelota en el área.
En éste aspecto debe decirse que los defensores de Ciudadela se esforzaron para no pasar sobresaltos; bien refugiados atrás, poco y nada terminó incomodando al improvisado arquero Sergio Castro. Ferro se acercó con algunas pelotas detenidas y con los corners “envenenados” que podían jugar alguna traición.
Ojeda volvió a ser el constructor de juego en un Ferro que mostró variantes y presentó un equipo más apto para el escenario y el entorno. Es que la cancha del “Gaucho” tampoco permitía confiar en el destino seguro de la mayoría de los pases y obligaba al despeje sin más, como único método posible.
La bocha nunca viajó “limpia”. Entre los defensores impiadosos, obligados por el trámite a los que intentaban con la idea de no generar pérdidas o pelotas irrelevantes, sin dueño. Ciudadela casi no cruzó la mitad de cancha y Ferro, con el viento a favor, tampoco expuso un muestrario ofensivo como para comprar.
Cuando el partido no daba para tomar la lanza, el equipo de Kilómetro 5 encontró un acierto inesperado: A los 30’ Brian Alvear probó suerte desde muy lejos y su remate, con bastante de mérito propio, terminó metiéndose violentamente en un ángulo para el 1- 0. Después una mano de Vignale terminó siendo el principio del fin. Luis Fimiani pitó penal y más allá de los reclamos, “Perico” Ojeda terminó resolviendo okey desde los doce pasos.
Al complemento volvió a jugarlo el clima, más que los propios protagonistas. Las ráfagas nunca abandonaron la cancha de Ciudadela y otra vez, Eolo terminó impulsando al local que, con menos ideas y recursos, intentó achicar una diferencia que, desde el tanteador, no era tan amplia.
Además del viento a favor, el “Gaucho” utilizó lo que tenía a mano para darle trabajo a Andrade y en ese plano, un par de ocasiones terminaron dándole lucimiento al ex Huracán. El 2- 0 le terminó quedando mejor a la visita, porque supo encontrar la fórmula para llegar al gol y porque entendió temprano, que el partido pasaba por otro lugar. Y que el clima, le quitó a los dos, la opción de proponer, un juego más a tono, más mezquino y con más entrega que clase.