Misterio en París: investigan vínculo entre el robo del Louvre y otros atracos a museos
El Museo del Louvre de París fue escenario de un robo tan cinematográfico como preocupante: un grupo de ladrones, vestidos con chalecos amarillos, irrumpió en plena mañana en la Galería Apolo —donde se exhiben las joyas de la corona francesa— y se llevó nueve piezas de valor incalculable.
Según informaron medios locales, los delincuentes utilizaron una escalera montada sobre un camión para alcanzar un balcón del segundo piso y, con una amoladora angular, abrieron una ventana en apenas cuatro minutos. Luego cortaron dos vitrinas con joyas napoleónicas y huyeron por la misma ruta, antes de que el personal de seguridad pudiera reaccionar.
El golpe, ejecutado con precisión militar, reaviva la preocupación por la seguridad en los museos europeos. Expertos del Consejo Internacional de Museos advirtieron sobre una tendencia creciente: los ladrones ya no buscan pinturas reconocibles como las de Picasso o Monet, sino piezas que pueden desarmarse o fundirse fácilmente, como joyas o monedas.

“Mi creencia cínica es que estas joyas del Louvre probablemente ya hayan sido desmanteladas”, afirmó Laura Evans, historiadora de crímenes artísticos. Otros especialistas coinciden: los delincuentes priorizan la “liquidez” de las gemas frente a la imposibilidad de vender una obra famosa.
El robo recordó al asalto a la Bóveda Verde de Dresde, en 2019, donde se llevaron tesoros sajones valuados en más de 100 millones de euros. Aunque parte de esas piezas se recuperaron, varias siguen desaparecidas.
La policía francesa halló múltiples pruebas junto al camión usado en el atraco: amoladoras, sopletes, gasolina, guantes y un walkie-talkie. Entre los objetos abandonados estaba la corona de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, dañada tras caer durante la huida.
Las autoridades investigan si el hecho está vinculado a otros robos recientes, como el de pepitas de oro del Museo de Historia Natural o el de porcelana china en Limoges. La senadora Natalie Goulet sostuvo que podría tratarse de una operación del crimen organizado.
Interpol ya incluyó las joyas napoleónicas en su base de datos internacional de arte robado. El ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, calificó el episodio como “una vergüenza nacional” y reconoció fallas de seguridad en una de las instituciones más emblemáticas del país.
“Todos los franceses se sienten robados”, declaró. “Lo que es seguro es que hemos fracasado”.
Con información de CNN