Ian Subiabre y la predilección celeste y blanca
La vida es una constante elección
El comodorense Ian Subiabre es parte de la Selección Argentina Sub '20 que esta noche juega la semifinal frente a Colombia, en el Mundial de Chile. Allá por el 2022 disputó dos amistosos en la Selección Sub '17 de Chile. Pero en el momento preciso, eligió la celeste y blanca y por supuesto, no se arrepiente.
El tránsito por los andariveles de la existencia reclama a cada paso, una decisión. Determinaciones que terminan marcando hacia dónde se va y que además, exigen hacerse cargo de las consecuencias de esas decisiones. De las buenas y de las otras.
Los 18 años de Ian Subiabre solicitaron -casi siempre- elecciones mucho más incisivas de lo que habitualmente debe adoptar un niño-adolescente. Las virtudes con la pelota pedían periódicamente, achicar el margen de error para que esas cualidades no se sequen antes de florecer.
Allá por agosto de 2022, Ian fue citado a la Selección de Chile Sub '17, a partir de contar con la doble nacionalidad. Jugó dos partidos amistosos en el equipo que dirigía Hernán Caputto y aunque el entrenador pretendía continuidad, Ian tomó la decisión más importante en sus nóveles 15 años.
Pablo César Aimar era el responsable de la Sub '17 argenta y lo contactó para el preselectivo que apuntaba hacia el Mundial de Indonesia.
El debate intrafamiliar arrojó la decisión unánime. En todos, el corazón latía muy fuertemente con los colores celeste y blanco.
Y así, como en cada determinación para viajar desde Comodoro Rivadavia a las pruebas en River desde los 8 años junto a su padre Martín y el padrino futbolístico Claudio Fernández, Ian Subiabre eligió jugar con la casaca que besa tras una definición a la red.
¿Las consecuencias de esa elección? Compartir entrenamientos con Lionel Messi -el ídolo desde que tiene memoria-, ser parte de grupos con los jugadores de mayor proyección del fútbol argentino y especialmente, darle razones a la vida para que su familia pueda tener lo que siempre soñó cuando pateaba la pelota en las calles de tierra del Pietrobelli, en los torneos de futsal infantil de la Rural o en los primeros festejos en la Primera División de la Comisión de Actividades Infantiles con apenas 14 años.
El pibe ya es un hombrecito de 18 años que firmó un nuevo contrato con River y que busca consolidarse en el plantel profesional, antes de seguir eligiendo en qué país seguir sacudiendo redes.
Prefirió la celeste y blanca. La decisión toma cada vez mayor cuerpo, más fortaleza. Como cuando elegía dónde ubicar la pelota en los arquitos de piedra de las calles del "Pietro".