Israel interceptó la flotilla humanitaria y prepara la deportación de sus tripulantes
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores israelí aseguró que ninguna de las casi 50 embarcaciones de la misión logró “entrar en una zona de combate activo ni vulnerar el bloqueo naval”. Sin embargo, reconoció que una de ellas, el Mikeno, no fue asaltada y permanece a unos 11 kilómetros de la costa gazatí. “Si se acerca, también será impedida”, advirtió el Gobierno.
Las autoridades israelíes indicaron que los detenidos “están sanos y salvos”. El grueso de los activistas llegó a Ashdod en buques de pequeño tamaño, escoltados por la Armada israelí tras la interceptación ocurrida la noche del miércoles en aguas internacionales.
La operación provocó críticas internacionales. El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, convocó a la encargada de negocios de Israel para reclamar por los ciudadanos españoles a bordo, subrayando que “no representaban amenaza alguna” y que cuentan con “protección diplomática y consular”.
En España, la senadora del BNG, Carme da Silva, exigió al Gobierno que garantice la seguridad de los tripulantes, calificando la acción israelí como “terrorismo de Estado”. También pidió a la comunidad internacional frenar “el genocidio y la limpieza étnica contra el pueblo palestino”.
Con información de El País