Trump anunció un nuevo ataque letal en el Caribe contra un barco con drogas

Las fuerzas armadas de Estados Unidos lanzaron un nuevo ataque que dejó tres muertos, calificados por el Presidente Trump como “narcoterroristas”. La operación, la cuarta de su tipo, es criticada por analistas y líderes latinoamericanos, quienes la ven como una escalada peligrosa de la guerra contra las drogas.
sábado 20 de septiembre de 2025

El Presidente Donald Trump anunció el viernes que las fuerzas armadas de Estados Unidos ejecutaron un nuevo ataque letal en el Caribe contra un barco que, según afirmó, transportaba drogas en aguas internacionales. El mandatario calificó a los tres hombres fallecidos en el ataque como “narcoterroristas”.

De acuerdo con declaraciones previas del Presidente, esta sería la cuarta embarcación atacada por Estados Unidos en el Caribe bajo la sospecha de transportar narcóticos. El primer ataque, ocurrido el 2 de septiembre, resultó en la muerte de once personas en una lancha supuestamente proveniente de Venezuela. El gobierno estadounidense ha difundido videos de tres ataques en redes sociales, que muestran lanchas de motor en llamas, pero no ha presentado pruebas de que los barcos transportaban drogas y criminales.

 

 
 
 
 
 
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Críticas y cuestionamientos a la estrategia

Algunos críticos sostienen que los militares estadounidenses están ejecutando de forma sumaria e ilegal a sospechosos de pertenecer a carteles de drogas latinoamericanos, designados por el Presidente Trump como grupos "terroristas" extranjeros. Otros analistas especulan que, con el despliegue de buques y aviones de guerra en el Caribe, el Presidente Trump busca presionar al gobierno de Venezuela. El gobierno venezolano, por su parte, sostiene que el objetivo de Washington es provocar un incidente para intentar un "cambio de régimen" en el país.

Según los analistas, mientras muchos consideran fallida la vieja estrategia de combate a las drogas, el Presidente Trump ha decidido llevarla a una expresión más literal, lo que plantea nuevos riesgos para el continente. John Walsh, experto de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), señala que esto representa “una escalada considerable” de la guerra contra las drogas en la región, ya que los militares estadounidenses están haciendo una “aplicación directa e inmediatamente letal de la fuerza”. Walsh describe la situación a BBC Mundo como “un cambio radical y marcado”.

La historia fallida de la "guerra contra las drogas"

La "guerra de EE.UU. contra las drogas" se inició en junio de 1971, cuando el entonces presidente Richard Nixon declaró el abuso de sustancias ilícitas como “el enemigo público número uno”. Sin embargo, el objetivo ha resultado difícil de alcanzar. El año pasado, cerca de 80.000 personas murieron por sobredosis en Estados Unidos, la mayoría por fentanilo, un opioide sintético.

En América Latina, los carteles de drogas han ganado poder, convirtiéndose en amenazas para algunos Estados. La militarización de la lucha antinarcóticos generó espirales de violencia y abusos de derechos humanos en países como México o Colombia, sin obtener los resultados esperados, según especialistas. Walsh afirma que “hay numerosas pruebas en el mundo de que el uso de la fuerza militar para controlar el tráfico ilícito de drogas no funciona”. Angélica Durán-Martínez, experta de la Universidad de Massachusetts Lowell, añade que las redes de narcotráfico son cada vez “más complejas, fragmentadas y extensas”, por lo que una operación militar puede ser contraproducente al generar conflictos y dispersar los mercados.

Cambio en la estrategia de combate al narcotráfico

Históricamente, Estados Unidos apoyó la militarización de la lucha antidrogas en América Latina con logística y entrenamiento, pero evitaba atacar a presuntos narcotraficantes con sus propias fuerzas armadas. Las operaciones marítimas eran dirigidas por la Guardia Costera para interceptar barcos.

Sin embargo, la administración del Presidente Trump justifica los ataques militares directos argumentando que la estrategia de interdicción es ineficaz. “Lo que los detendrá es cuando los destruyas, cuando te deshagas de ellos”, afirmó el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, tras el primer bombardeo. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo en su cuenta de X que los “narcoterroristas son enemigos” de su país y agregó: “Los perseguiremos, los mataremos y desmantelaremos sus redes en todo nuestro hemisferio, en el momento y lugar que decidamos”.

A pesar de que el gobierno del Presidente Trump defiende la legalidad de estas acciones, especialistas como Brian Finucane, exasesor legal del Departamento de Estado, advierten sobre los “límites legales cruciales sobre cómo el Ejecutivo puede ejercer la fuerza letal”, señalando que ignorarlos tiene consecuencias “peligrosas y desestabilizadoras”. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, negó que Washington tenga “el derecho” de bombardear una lancha en “mar territorial”, incluso si transportaba cocaína. “El gobierno de los EE.UU. está asesinando gente latinoamericana en su propia tierra”, declaró Petro.

El primer barco atacado por fuerzas de EE.UU. en el caribe transportaba drogas y 11 personas que murieron, indicó Trump.
 

 

Dudas sobre la eficacia y presión política

Algunos analistas también cuestionan la efectividad del despliegue naval de EE.UU. en el Caribe, ya que la mayoría de la cocaína que ingresa al país lo hace a través del océano Pacífico. Aunque el Presidente Trump responsabiliza a Venezuela por ser un trampolín para la cocaína, no hay indicios de que en ese país se produzca fentanilo, a diferencia de México.

El Presidente Trump declaró que, tras las acciones militares, ya no hay barcos en la zona, pero sugirió que las rutas terrestres también podrían ser un objetivo. “Cuando vengan por tierra, los detendremos del mismo modo que detuvimos a los barcos”, manifestó a periodistas. El presidente designó a varios carteles mexicanos, así como al Tren de Aragua y la MS-13, como “organizaciones terroristas extranjeras”.

Christopher Sabatini, investigador de Chatham House, cree que los ataques a barcos en el Caribe también buscan presionar al gobierno de Claudia Sheinbaum en México para que intensifique su lucha contra los carteles. "Venezuela es en muchos sentidos un aviso para México, diciendo: 'Tómense esto en serio, porque ustedes pueden ser los siguientes'", evaluó.

Con información de la BBC

 

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