Crisis política y social en Nepal
Estalla Katmandú: protestas masivas, 19 muertos y el Parlamento en llamas
La capital de Nepal vive horas críticas. Este martes, cientos de manifestantes irrumpieron en el recinto del Parlamento y prendieron fuego al edificio principal. Las columnas de humo negro cubrieron el cielo de Katmandú, mientras las protestas, iniciadas por la prohibición de redes sociales, derivaron en un estallido contra la corrupción y el nepotismo político.
Ver esta publicación en Instagram
Según Ekram Giri, vocero del Parlamento, la seguridad no pudo contener el avance de la multitud enardecida. “El edificio quedó prácticamente destruido”, admitió.

Jóvenes de la “Generación Z” lideran las protestas contra la corrupción y el nepotismo. REUTERS.
La chispa que encendió la furia
La decisión del gobierno de bloquear 26 plataformas digitales, entre ellas Facebook, Instagram y X, encendió la mecha de un conflicto que llevaba años gestándose. La Generación Z, nacida entre 1995 y 2010, lidera la movilización, denunciando la corrupción sistémica y el abandono de los jóvenes por parte del Estado.
“El país se ha puesto tan mal que no tenemos razones para quedarnos”, expresó Bishnu Thapa Chetri, un estudiante que participó de las marchas.
Pese a que el gobierno levantó la prohibición a las redes este martes, la violencia se intensificó, transformándose en un movimiento nacional contra la clase política tradicional.
Casas incendiadas y toque de queda
Las llamas no solo alcanzaron al Parlamento. La residencia privada del primer ministro en Balkot fue incendiada junto con las viviendas de otros líderes, como el expresidente Sher Bahadur Deuba, el ministro del Interior Ramesh Lekhak y el líder comunista Pushpa Kamal Dahal.
El gobierno impuso un toque de queda indefinido en Katmandú y cerró las escuelas de la capital, pero las protestas persisten. En redes, los manifestantes usan etiquetas como #Nepobabies para denunciar el nepotismo y reclamar el fin de la corrupción política.

Un país dividido y sin rumbo
La represión policial, que dejó 19 muertos y más de 300 heridos, provocó la renuncia inmediata del primer ministro KP Sharma Oli y del ministro del Interior. Sin embargo, el vacío de poder aumentó la tensión.
“El pueblo pide justicia, paz y transparencia. No se trata solo de redes sociales: queremos un país donde valga la pena vivir”, expresó otro manifestante frente a cámaras locales.