La Casita Verde: el aula que marcó el nacimiento de Rada Tilly
En 1961, Rada Tilly todavía no era municipio ni contaba con una escuela formal. Sin embargo, la necesidad educativa ya se hacía sentir entre las familias que comenzaban a habitarla de forma permanente. Fue entonces cuando el Ministerio de Educación envió a dos maestras suplentes, María Ester Pérez y Mirta Irizarry de Calo, para dar inicio a un proyecto experimental: una escuela improvisada en un galpón sin calefacción ni baños. Muestra antigua de la escuela junto a sus estudiantes. Colección: Patricia Peralta Allí, en un solo ambiente y con un pizarrón dividido a la mitad, 38 chicos de distintos grados recibían clases. “Una corregía y la otra explicaba”, recuerda María Ester en diálogo con Crónica. El baño era el comercio “Los Troncos”, cuyos dueños eran parte de los pocos residentes estables. El transporte era otro desafío: “Nos pasaban a buscar a las cinco de la tarde y si el camino estaba mal, nos avisaban que no podían pasar”. Después de seis meses de suplencia, las maestras recibieron sus nombramientos definitivos, consolidando la Escuela N.º 12. “Fue muy chiquitito lo que hicimos, pero marcó un antes y un después. Fue la primera expresión real de educación formal en Rada Tilly”, reflexiona. Este primer paso educativo se convirtió en un punto de inflexión: ya no se trataba solo de casas de vacaciones, sino de un lugar con vida propia, con familias que buscaban quedarse todo el año. La educación permitió proyectar futuro y pensar en una comunidad organizada. Antes de la llegada oficial de las maestras, la unión vecinal ya había tomado cartas en el asunto. Un año antes, le pagaban un pequeño sueldo a una maestra que enseñaba en la casa de un vecino. Todo surgía de la voluntad comunitaria, el verdadero motor del desarrollo local. María Ester Pérez, hija de inmigrantes españoles y criada en Kilómetro 3 de Comodoro, fue formada en el Instituto María Auxiliadora. Hoy, con emoción, revive cada aniversario: “Me encanta, no me lo pierdo nunca. Ir al Centro de Cultura y ver todo eso me hace sentir feliz”. La historia de la Casita Verde es más que un recuerdo: es la semilla del crecimiento urbano de Rada Tilly. En su 77.° aniversario, este relato pone en valor a quienes, con poco, hicieron mucho. María Ester y Mirta no solo educaron: construyeron comunidad. Imágenes/ fuente: Gentileza del Archivo Histórico de la Municipalidad de Rada Tilly 
El primer paso hacia una ciudad con futuro

Comunidad, educación y memoria viva
Una docente pionera que ayudó a construir identidad