Usar el celular antes de los 12 años puede generar graves problemas de salud mental: lo confirmó un estudio

Un nuevo estudio internacional encendió las alarmas sobre los riesgos que implica el uso de smartphones a edades tempranas. El informe reveló que niñas y niños que reciben su primer celular antes de los 13 años tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud mental en la adultez joven.
martes 22 de julio de 2025
Los expertos insisten en postergar el uso del celular hasta los 13 años y fomentar la desconexión en la infancia para proteger el desarrollo emocional y neurológico.
Los expertos insisten en postergar el uso del celular hasta los 13 años y fomentar la desconexión en la infancia para proteger el desarrollo emocional y neurológico.

Una investigación publicada en el Journal of Human Development and Capabilities, basada en datos de casi dos millones de personas de 163 países, evidenció que cuanto menor es la edad de inicio con el celular, peores son los indicadores emocionales en la adultez temprana. Entre los principales efectos observados se encuentran baja autoestima, dificultades para regular emociones, pensamientos suicidas y desapego de la realidad, con mayor impacto en niñas.

Estos problemas se vinculan a factores como la exposición precoz a redes sociales, el ciberacoso, las interrupciones del sueño y el deterioro de los vínculos familiares. “Esto requiere una acción urgente para limitar el acceso de los niños menores de 13 años a los teléfonos inteligentes”, advirtió Tara Thiagarajan, autora principal del estudio y fundadora de Sapien Labs.

Críticas metodológicas y controversia científica

Sin embargo, algunos expertos manifestaron reservas sobre el enfoque del trabajo. El profesor Pete Etchells, de la Universidad de Bath Spa, señaló que el estudio no detalla claramente cómo se midieron las variables de salud mental, y que el uso de datos autoinformados sin controles clínicos limita la validez de los resultados. Chris Ferguson, psicólogo de la Universidad Stetson, fue más duro: consideró que se trata de un trabajo “rudimentario” con un lenguaje excesivamente concluyente.

Riesgos del uso problemático, más allá del tiempo frente a la pantalla

Más allá de este estudio, otras investigaciones respaldan la necesidad de abordar el tema. Un informe publicado en JAMA Pediatrics hizo un seguimiento a más de 4.000 adolescentes estadounidenses entre los 10 y 14 años y encontró que el uso adictivo de redes sociales y celulares estuvo vinculado a un aumento en síntomas depresivos, impulsividad y autolesiones.

Francisco José Rivera, de la Universidad de Sevilla, subrayó que el problema no es solo la cantidad de horas, sino los patrones de uso adictivo que se desarrollan con el tiempo. Es decir, el impacto no depende tanto del tiempo frente a la pantalla, sino del tipo de vínculo que se establece con el dispositivo.

Impacto neurobiológico: qué pasa en el cerebro infantil

La médica psiquiatra Geraldine Peronace comparó el efecto de las pantallas en los más chicos con el de las sustancias estimulantes. Señaló que la hiperestimulación del sistema de recompensa, con liberación intensa de dopamina, puede consolidar patrones adictivos en cerebros aún en desarrollo. “La tecnología avanza, pero la biología no”, advirtió.

La edad crítica para el primer celular

Según los especialistas, la franja más sensible se ubica entre los 11 y los 14 años, etapa de gran plasticidad neurológica y emocional. Aunque los hábitos cambien más adelante, la exposición temprana ya deja huellas. Los estudios muestran que las niñas son más vulnerables al uso constante de redes y a la necesidad de validación social. El 44% de ellas reconoció estar conectada casi permanentemente, frente al 36% de los varones.

Qué pueden hacer las familias: límites, comunidad y conversación

Melissa Greenberg, psicóloga clínica citada en el informe global, sostuvo que aun si el daño ya empezó, es posible intervenir. Recomienda establecer nuevas normas familiares, como usar teléfonos sin acceso a redes o eliminar funciones problemáticas. “Sabemos más que antes y queremos hacer lo más saludable para ustedes”, propone como mensaje para los hijos.

Supervisión activa y alfabetización digital: el rol clave de los adultos

Silvina Pedrouzo, pediatra y presidenta de la subcomisión TICs de la Sociedad Argentina de Pediatría, remarcó que el acompañamiento no debe limitarse al control de horas, sino también a supervisar contenidos e interacciones. Andrea Abadi, psiquiatra infanto-juvenil, coincidió en que la interacción constante en línea interfiere en el desarrollo emocional y social. Según explicó, los adolescentes no están aprendiendo a manejar la frustración adecuadamente.

El peligro de la comparación constante y la validación externa

Peronace destacó que la búsqueda de aprobación en redes, a través de likes y comentarios, deteriora la autoestima adolescente. También alertó sobre el riesgo del bullying virtual, el grooming y otras formas de violencia digital, muchas veces invisibles para los adultos. “Estar en casa no significa estar seguros si están solos en línea”, afirmó.

Estrategias posibles: prevención y desconexión

Entre las recomendaciones, se destaca la de la Sociedad Española de Pediatría, que sugiere cero pantallas de 0 a 6 años y un uso limitado después. Peronace aseguró que una desconexión total de 72 horas puede reducir la sobreexcitación cerebral. También propuso volver a los juegos, el arte, el aburrimiento creativo: “Los chicos tienen que jugar con barro, dibujar, pelearse con el hermanito. Hay que recuperar lo esencial”.

Con información de Infobae