Perdió su auto por una estafa y resultó ganadora de la rifa de las Parroquias Goretti y San Jorge

María Chávez, una activa integrante de las comunidades de las parroquias Santa María Goretti y San Jorge en Comodoro Rivadavia, vivió una historia de redención tras sufrir una estafa que le costó su auto. Como parte de su compromiso con la iglesia, participó en la venta de rifas para recaudar fondos para la construcción de un Salón de Usos Múltiples (SUM), cuyo premio era un Fiat Palio en excelente estado.
martes 22 de julio de 2025
María Chávez, ganadora del Fiat Palio sorteado por las parroquias Goretti y San Jorge, celebra junto a su familia y la comunidad tras recuperar un vehículo que perdió por una estafa.
María Chávez, ganadora del Fiat Palio sorteado por las parroquias Goretti y San Jorge, celebra junto a su familia y la comunidad tras recuperar un vehículo que perdió por una estafa.

Desde hace algunos meses, la comunidad de las Parroquias Santa María Goretti y San Jorge se encontraba abocada a la venta de números para el sorteo de un auto, con el fin de avanzar en la construcción de un Salón de Usos Múltiples (SUM), para una de las instituciones.

La iniciativa, liderada por los grupos apostólicos y el Padre Guillermo “Elkin” Pérez Palacio, movilizó a la comunidad en torno a un objetivo común. El vehículo sorteado, un Fiat Palio que previamente perteneció al obispado y luego a la Parroquia Goretti, destacó por su excelente estado de conservación. La respuesta de la comunidad fue contundente, con una alta demanda de boletos que reflejó el entusiasmo colectivo. El sorteo, realizado el sábado 19 de julio por la Lotería Nacional Nocturna, coronó a María Chávez como la ganadora con el número 378.

La alegría tras la adversidad

María, profundamente involucrada en la vida parroquial, compartió su sorpresa y emoción al enterarse del resultado. “La verdad no lo esperaba, mi hijo me decía pero yo no tomaba conocimiento, hasta el domingo que el padre me confirmó que cuando vayamos a misa teníamos que recibir el premio”, relató. La victoria llegó en un momento significativo, ya que María había perdido su auto anterior debido a una estafa. “Tenía un auto pero por circunstancias de la vida nos estafaron y nos quedamos sin auto”, explicó, dejando entrever el impacto emocional y práctico que esa pérdida tuvo en su familia.

El nuevo vehículo representa mucho más que un medio de transporte. María destacó su utilidad para las actividades familiares: “El auto va a ser más que nada para la familia, si bien yo voy a la iglesia, ellos también tienen otras actividades con la escuelita de fútbol y vienen con sus niños, entonces va a ser de gran ayuda para llevar bolsos y cosas a la cancha, para los partidos cuando son también en otras canchas”. Aunque ella prefiere caminar a la iglesia, reconoció que el auto será especialmente útil en los días fríos.

El número 378 y el esfuerzo colectivo

El número ganador, el 378, no fue elegido al azar. María explicó cómo se involucró activamente en la venta de rifas: “Había buscados varios números, 10 fueron para ayudar a vender, fui ofreciendo y en todo ese interín me compraron mi hijo, mi hija, amigas y todos y quedó ese número y digo ‘bueno es para mí, para colaborar’”. Cada boleto costaba 20 mil pesos, un monto que, en el contexto económico actual, representaba un esfuerzo para muchos. Para facilitar la participación, María ofreció a algunos compradores la posibilidad de pagar en dos veces. “Les dije a todos ‘chicos hay que terminar de pagar, y hasta el viernes estuve cobrando el último número, fui rendí y como había que entregar tanta plata, por ahí uno piensa que es mucho y bueno sería la bendición de Dios”, recordó.

La familia de María está profundamente arraigada en la comunidad parroquial. “Todos participamos activamente, mis nietos van a la iglesia, mis hijos son coordinadores, y mis otras hijas y nietos están en catequesis, así que todos estamos hace 30 años en actividad con la parroquia, en las buenas y en las malas porque también la parroquia nos acompaña”, afirmó. Esta conexión de tres décadas con la iglesia subraya el sentido de comunidad que impulsó la rifa y que ahora celebra la victoria de una de sus miembros más comprometidas.

Un premio para compartir

El Fiat Palio, descrito como un vehículo en buen estado y de uso local, fue recibido con entusiasmo por la familia de María. “Los chicos dicen que está muy bueno, que está lindo, porque no se usó mucho, de a poco lo iremos usando y damos gracias a Dios, primero por la vida, después por lo que viene”, expresó. La entrega del auto, realizada el domingo tras la confirmación del sorteo, marcó un momento de celebración para la comunidad parroquial, que vio en este evento un reflejo de su trabajo conjunto.

La historia de María Chávez es un testimonio de resiliencia y comunidad. Tras enfrentar la adversidad de una estafa, su compromiso con la parroquia y su participación en la rifa no solo contribuyeron a una causa colectiva, sino que también le devolvieron un recurso valioso para su familia, reforzando el valor de la solidaridad en tiempos difíciles.