Invierno en El Bolsón: magia cordillerana, calidez humana y una experiencia que abraza todos los sentidos

Entre montañas, arte, sabores y naturaleza, la ciudad rionegrina de El Bolsón invita a dejarse llevar por su energía natural y su gente siempre dispuesta a recibir con los brazos abiertos. Rodeada por la majestuosa cordillera de los Andes, con el imponente Cerro Piltriquitrón como guardián silencioso y un aura que parece surgir del alma misma de la Patagonia, esta localidad es uno de esos lugares donde el tiempo corre distinto. 
sábado 19 de julio de 2025

Quien llega a este rincón del suroeste rionegrino no solo se deslumbra con sus paisajes: también se encuentra con una comunidad cálida y generosa, con una feria artesanal que es un clásico de la región, y con una atmósfera única que despierta sensaciones de bienestar desde el primer paso.

A tan solo minutos de las turquesas aguas del bello Lago Puelo, El Bolsón vibra con una identidad propia que se refleja en su cultura, su producción artesanal y su conexión con la naturaleza.

Su tradicional feria, ubicada en la plaza principal, es una muestra viva de ese espíritu creativo que lo caracteriza: decenas de puestos de cerámica, tejidos, madera tallada, cosmética natural y delicias caseras forman parte del paseo obligado de quienes buscan autenticidad. 

En este invierno aún sin grandes nevadas, la ciudad propone una experiencia distinta pero igual de enriquecedora. En diálogo con Crónica, la secretaria de Turismo Sofía Seroff explicó: “Estamos viviendo una situación un tanto atípica en lo que es El Bolsón y toda la región cordillerana, con la no caída de la nieve, pero pese a eso sabemos que en la localidad hay complementos para disfrutar igualmente de esta temporada”.

 Entre las propuestas se destacan caminatas por la Reserva del Cerro Amigo y el Bosque Tallado —una galería de esculturas al aire libre a más de 1.300 metros de altura—, además de las experiencias que ofrecen los centros holísticos de la zona, con terapias, masajes y bienestar en entornos naturales.

En lo cultural, Seroff destacó espacios como la Casa del Bicentenario y el Centro Galeano, que desarrollan actividades pensadas para toda la familia.

 En el plano productivo, uno de los diferenciales que definen a El Bolsón, las alternativas también se multiplican. El Vivero Humus, por ejemplo, ofrece al visitante la posibilidad de vivir un tradicional curanto patagónico, recorrer la chacra en tractor, degustar pastelería local y hasta elaborar su propio dulce casero. 

También se destaca la experiencia única de la Chacra de Trufas, la primera de trufas de invierno en el país, donde perros entrenados guían la búsqueda de estos preciados hongos bajo tierra.

A estas propuestas se suman las visitas a la piscicultura, la feria saludable y los productos agroecológicos que definen la identidad gastronómica de la localidad. “Sabemos que el invierno para El Bolsón es emergente, aún está en desarrollo. Nunca hemos superado el 50% en ocupación hotelera y hoy tenemos un 25%, pero recibimos muchos excursionistas del día que disfrutan de nuestra gastronomía, compran recuerdos y se llevan una experiencia completa”, explicó la funcionaria. 

También invitó a acercarse a las oficinas de informes turísticos o consultar las redes  oficiales donde diariamente se actualiza la agenda de actividades disponibles.

El Bolsón conquista por lo intangible: la conexión humana, lo artesanal, la naturaleza que invita a respirar profundo, el sonido de un río, una charla al paso en la feria o una taza caliente frente al Piltriquitrón. Quienes visitan este rincón mágico de Río Negro suelen volver. Porque en El Bolsón no solo se encuentran paisajes: también se encuentra uno mismo.