Cómo era el barco de lujo de José Luis Manzano por dentro y cuánto costaba alquilarlo

Diseñado en el Reino Unido y remodelado en 2024, se ofrecía para navegación en el Mediterráneo; su alquiler semanal rondaba los 117 millones de pesos e incluía servicios exclusivos y personal a bordo.
domingo 13 de julio de 2025

El Sea Lady II, un yate de lujo de 41 metros de eslora propiedad del empresario argentino José Luis Manzano, sufrió un grave incendio en el puerto de Saint-Tropez. El siniestro, que comenzó el jueves por la noche, provocó que la embarcación volcara tras ser consumida por las llamas. Manzano, exministro del Interior y actual accionista del Grupo América, confirmó ser el propietario y expresó: “Fue un susto. Gracias a Dios no hubo heridos ni pasó nada a nadie”.

Características del yate Sea Lady II

Diseñado en el Reino Unido por el arquitecto naval Donovan Shead y construido en 1986 por W.A. Souter & Sons, el Sea Lady II era considerado por Boat International como uno de los mejores yates a motor del mundo. Navegaba bajo bandera de Malta y operaba en destinos exclusivos del Mediterráneo como la Costa Azul, las Islas Baleares, la costa Amalfitana, Cerdeña y Córcega.

Lee también: El yate del empresario José Luis Manzano se incendió en Saint-Tropez

El yate fue remodelado varias veces, la última en 2024. Mantenía un perfil exterior clásico, con líneas elegantes, mientras que su interior fue rediseñado por el decorador francés Frédéric Mechiche, incorporando maderas, mármoles y textiles de alta gama para ofrecer confort y privacidad.

La embarcación disponía de cinco camarotes para diez huéspedes. La suite principal abarcaba todo el ancho del casco, con vestidor, baño en suite y escritorio privado, y los otros cuatro camarotes también contaban con baño propio. A bordo, trabajaban ocho tripulantes en espacios de servicio independientes.

Según Yacht Charter Fleet, el Sea Lady II ofrecía dos amplios salones con sistemas de entretenimiento, comedor formal, bar exterior, solárium en cubierta y varias terrazas con vistas al mar. También incluía Wi-Fi, televisión satelital, consola de juegos y aire acondicionado. Para actividades náuticas, contaba con dos tenders auxiliares (uno de 7,8 metros con motor interno y otro de 4,7 metros), motos de agua, Seabobs, esquíes acuáticos, kayak, equipo de pesca profesional y sets de snorkel.

Detalles técnicos y costos de alquiler

Construido en aluminio naval, el yate tenía una manga de 7,37 metros y un calado de 2,2 metros. Era propulsado por dos motores Caterpillar C32 de 1300 caballos de fuerza cada uno, alcanzando una velocidad crucero de 12 nudos y una máxima de 16 nudos. Sus tanques de combustible de 45.000 litros le otorgaban una autonomía estimada de 3.000 millas náuticas.

El alquiler semanal del Sea Lady II oscilaba entre 65.000 y 80.000 euros, lo que equivalía a entre 95 y 117 millones de pesos argentinos al tipo de cambio actual, y se contrataba a través de agencias internacionales como Fraser Worldwide, con base en Mónaco. A lo largo de su historia, el yate fue conocido como D’Angleterre II, Irina M y Argolynne.

El incendio y sus consecuencias

El incendio se desató el jueves por la noche, alrededor de las 20:15, mientras el yate estaba amarrado en el puerto de Saint-Tropez. El fuego fue controlado recién el viernes a las 3:30. Se presume que el origen fue una falla eléctrica, y las llamas se propagaron rápidamente debido al revestimiento interior de madera.

Un equipo de 60 bomberos trabajó en la extinción del fuego, y la mitad de ellos permaneció en el lugar durante todo el viernes para tareas de control. El incidente generó tensión en la zona portuaria, lo que llevó a la evacuación inmediata de otras embarcaciones y a la instalación de barreras anticontaminación para prevenir derrames de combustible.

Dos personas, de 24 y 35 años, fueron atendidas por inhalación de humo, sin presentar lesiones graves. Los ocho tripulantes y siete pasajeros fueron evacuados y trasladados a un hotel cercano sin complicaciones. Un portavoz de los bomberos informó a Le Parisien: “El fuego era visible desde varios puntos del puerto. Los yates circundantes fueron liberados rápidamente y se instalaron barreras anticontaminación”.