Categoría A
La CAI que sigue perdiendo terreno y el Aguilucho se acerca
Dos de Josué Jara y otro del infaltable Gabriel Campos le dieron el triunfo al “Aguilucho”. El colombiano Ortiz y Varisco en contra achicaron para el Azzurro que sufrió la expulsión de Mateo Bustos.
Deslucida tarea de CAI que extendió su racha negativa, falló en la definición y pagó carísimo sus descuidos.
El partido se abrió con el error menos pensado. Falló increíblemente en una salida con el pie Mateo Pierobon y Josué Jara se aprovechó de la ocasión con todo el arco a su merced. En solo 2 minutos, el local se encontró con una inesperada puerta abierta y con una ventaja que no admitía explicaciones.
Palazzo intentó sustentarlo con juego. Superpobló el mediocampo y corrió sin medir esfuerzos, plantó centrales firmes, rodeando de piernas cualquier intento constructivo del rival. Por eso la CAI tuvo que tirar abajo más barreras que de costumbre. Los intentos de conducción de Miroglio parecían insuficientes y en el medio Arratia y Byron Ortiz no se mostraban finos para dar la última puntada.
Aguilucho por dos. Otra vacilación de la CAI, le permitió a Campos definir en una primera instancia, aunque terminara siendo Jara el que finalmente, la empujó a la red en medio de una sucesión de intentos desafortunados para impedir el 2-0.

La CAI lo descontó en su mejor momento, casi por decantación y tras una notable acción de Luca Miroglio que el colombiano Byron Ortiz facturó debajo del arco.
El Azzurro parecía venirse en el segundo tiempo, pero la embestida se frenó por otro factor que no estaba en los papeles: la expulsión de Mateo Bustos por una falta extemporánea contra Luquez.
Palazzo, atento, volvió a forzar el error y ganando las espaldas, Campos desató una contra extrema. El punto definió en velocidad, fuerte y seguro, ganándole al achique de Pierobon.
La CAI con diez, decidió arriesgar. Con Palma y Matías Ávila en cancha, el equipo fue a la búsqueda sin puntos intermedios.
Otro centro de Miroglio terminó accidentalmente empujado por Varisco en su propio arco para agregarle más suspenso al cierre.
Palma tuvo el empate en sus pies, pero falló en dirección y potencia de su remate y a la vuelta, el arquero visitante se quedó con una corrida que armaron entre Ramos y el ingresado Molina.
Miroglio fue el sostén solitario que intentó darle vida a su equipo hasta el final, extrañó la pelota parada y definitivamente pareció perder el equilibrio que lo había caracterizado en la primera rueda.
Aunque depende de sí mismo para reencontrarse con su juego, Newbery ya le pisa los talones y ese es otro factor que deberá sortear.
