Jubilaciones: el bono sigue en $70.000 y el haber mínimo será de $304.723 en junio
La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficializó este viernes los nuevos valores de las jubilaciones y pensiones del sistema previsional argentino, que comenzarán a pagarse a partir de junio de 2025. La actualización, basada en la nueva fórmula de movilidad atada a la inflación, se fijó en un 2,8%, correspondiente al IPC de abril.

Con este incremento, el haber mínimo pasa a ser de $304.723,93, mientras que el máximo asciende a $2.050.503,62. Sin embargo, el bono extraordinario para quienes cobran la mínima seguirá congelado en $70.000, lo que genera críticas por la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación acumulada.
Desde ANSES también se establecieron los nuevos montos para otras prestaciones:
Base imponible mínima: $102.630,97
Base imponible máxima: $3.335.458,18
Prestación Básica Universal (PBU): $139.397,29
Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $243.779,14
La Resolución 237/2025 detalla que estos cambios responden al Decreto de Necesidad y Urgencia 274/24, que reemplazó el viejo cálculo de movilidad de la Ley 27.609. El nuevo esquema establece que las jubilaciones y pensiones se actualizarán mensualmente por inflación, sin contemplar la evolución de salarios ni la recaudación.
Bono congelado y pérdida para los de la mínima
En paralelo, el Decreto 367/2025 ratificó que el bono seguirá siendo de $70.000, pese a que, si se hubiera ajustado por la fórmula de movilidad, debería alcanzar los $158.620. Esto implica que quienes perciben el haber mínimo seguirán siendo los más perjudicados.
“El objetivo es brindar un apoyo adicional a quienes se vieron más afectados por la ley anterior”, señala el texto oficial, aunque el monto quedó muy por debajo del ritmo inflacionario.
El bono alcanzará a jubilados y pensionados de distintos regímenes, incluyendo beneficiarios de la PUAM y pensiones no contributivas, siempre y cuando cumplan con las condiciones de haber vigente y niveles de ingresos dentro de los parámetros establecidos.
Mientras el Gobierno busca ordenar las cuentas, la realidad para millones de jubilados es que el ajuste llega primero a sus bolsillos.