“Antes que una cuestión religiosa, la compasión es una cuestión de humanidad”

León XIV pidió el fin de los ataques en Gaza y Ucrania

El papa León XIV retomó el mensaje de su predecesor con un fuerte llamado a la paz, centrado en la liberación de rehenes y el drama humanitario que sufren los civiles en Medio Oriente y Europa del Este.
miércoles 28 de mayo de 2025
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Dirigiéndose directamente a los responsables de los ataques, León XIV renovó su llamamiento a un cese del fuego y a la liberación de todas las personas privadas de libertad, en conformidad con el derecho humanitario.

“Renuevo mi llamamiento a los responsables: que cese el fuego. Que se liberen todas las personas privadas de la libertad conforme al derecho humanitario”, expresó desde la Plaza San Pedro.

Una compasión que nace de la humanidad

En el rezo de su segunda Audiencia General, el papa centró su catequesis en la parábola del buen samaritano y exhortó a los fieles a cultivar una compasión que no se limite al ámbito religioso, sino que surja de una humanidad compartida.

“Antes que una cuestión religiosa, ¡la compasión es una cuestión de humanidad! Antes de ser creyentes, estamos llamados a ser humanos”, dijo León XIV, retomando el ciclo de catequesis jubilares sobre la esperanza que había iniciado el papa Francisco.

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Contra la rigidez y el individualismo

Durante su intervención, el pontífice propuso releer la parábola evangélica como una invitación a superar la rigidez y el individualismo:

“La falta de esperanza, a veces, se debe a que nos quedamos atrapados en una cierta forma rígida y cerrada de ver las cosas, y las parábolas nos ayudan a mirarlas desde otro punto de vista”.

Dirigiéndose a los miles de fieles presentes, animó a no ceder al desánimo ante el sufrimiento humano. Recordó que el samaritano de la parábola “no preguntó quién era el herido ni por qué estaba allí, simplemente se detuvo y ayudó”.

La mirada del otro

En su catequesis, el Papa destacó el cambio de perspectiva que propone Jesús en el relato:

“Jesús cuenta una parábola que es un camino para transformar esa pregunta, para pasar del ‘¿quién me quiere?’ al ‘¿quién ha querido?’. La primera es una pregunta inmadura, la segunda es la pregunta del adulto que ha comprendido el sentido de su vida”.

Añadió que “la vida está hecha de encuentros” y que, en cada uno de ellos, se nos presenta una decisión:

“Nos encontramos frente al otro, frente a su fragilidad y su debilidad, y podemos decidir qué hacer: cuidar de él o hacer como si nada”.

Sin prisa, sin distancia

El papa criticó la lógica de la prisa, que impide involucrarse con el dolor ajeno:

“La prisa, tan presente en nuestra vida, muchas veces nos impide sentir compasión. Quien piensa que su viaje debe tener la prioridad, no está dispuesto a detenerse por otro”.

Refiriéndose directamente al personaje de la parábola, afirmó: “La religiosidad aquí no tiene nada que ver. Este samaritano se detiene simplemente porque es un hombre ante otro hombre que necesita ayuda”.

Y subrayó que la ayuda auténtica requiere cercanía y compromiso:

“Si querés ayudar a alguien, no podés pensar en mantenerte a distancia, tenés que implicarte, ensuciarte, quizás contaminarte. (…) Solo se ayuda de verdad si se está dispuesto a sentir el peso del dolor del otro; (…) el otro no es un paquete que hay que entregar, sino alguien que hay que cuidar”.

 

 

Con información de Infobae