Categoría A
La CAI aprovechó una pelota detenida en el final y derrotó al campeón
Con una formación renovada, con muchos juveniles y solo algunos jugadores que salieron campeones la temporada pasada, Saavedra comenzó mejor plantado en el parque y trató que el encuentro se dispute en campo rival. En ese contexto, eligió probar varias veces desde afuera del área, ninguna con la suficiente puntería para preocupar al rival.
Del otro lado, la CAI mostró a futbolistas experimentados, como Manchot y Chacón, quienes le dieron firmeza a la defensa, mezclados con jóvenes como Bustos, quién fue lo más inquietante en el primer tiempo.
El Azzurro empezó a encontrar el balón a los 15’, cuando Baeza la cambió de izquierda a derecha para Bustos, pero entre Robles y Torres evitaron la concreción del volante.
De esa jugada derivó un córner desde la derecha, Bustos lo mando pasado, Manchot cabeceó de pique al suelo y el arquero local manoteó formidablemente.
Sin ser peligroso en ofensiva y a pesar de un remate afuera del jugador local Galván, el dominio del desarrollo ya era de la CAI.
Esa hegemonía del visitante se pudo haber canalizado a los 34’ luego de una salida limpia y una habilitación de Miroglio para la trepada de Bustos, quién llegó hasta el fondo y envió el centro a media altura. Ávila se agachó para conectar y Fernández se la sacó de la frente, en lo que fue la situación más clara de la visita.
La etapa inicial culminó con la de más peligro por parte de Saavedra. Se juntaron Barrientos y Gallardo por derecha, y Pierobon le tapó a quemarropa un derechazo del 7 local.
El complemento fue lo peor de la tarde, con los dos equipos casi sin pisar las áreas rivales. Hubo una polémica con el agarrón de camiseta de Fernández al recién ingresado Ortiz, quien se escapaba solo y el árbitro consideró que al costado había jugadores locales, por lo que el castigo fue solamente amarilla para el defensa del Parque.

A medida que corrían los minutos, los dirigidos por Amado mermaron en lo físico y se sostuvieron en Carrizo y Zúñiga. La CAI tenía un poco más la pelota, pero seguía sin encontrar la precisión en el ataque.
Y en un partido con esas características, la única forma de romperlo es con una pelota detenida. Entonces el Azzurro sacó el pizarrón en un tiro de esquina pateado por Abarzúa al primer palo, la peinó Quesada y el debutante Rojas metió el gol de la victoria, en una tarde dónde escaseó el fútbol.