Una historia de sacrificio y superación

Sofía, la luchadora que venció al cáncer y correrá la maratón de Crónica: "Quiero seguir haciendo amigos, hacer cosas divertidas con ellos"

Vanesa y Sofía, las protagonistas de la emocionante historia que Crónica dio a conocer este viernes, visitaron la redacción del diario y contaron más detalles sobre la emocionante historia que les tocó atravesar a lo largo de los últimos años.
lunes 20 de enero de 2025
Sofía, la luchadora que venció al cáncer y correrá la maratón de Crónica: "Quiero seguir haciendo amigos, hacer cosas divertidas con ellos"
Sofía, la luchadora que venció al cáncer y correrá la maratón de Crónica: "Quiero seguir haciendo amigos, hacer cosas divertidas con ellos"

Vanesa, madre de la pequeña Sofía Abigaíl Viveros, la pequeña heroína de ocho años, recordó la época más dura que tuvieron que atravesar mientras batallaban contra el cáncer de pulmón que afectaba a su hija de tan solo cuatro años. Por suerte, hoy la historia es muy diferente. Sofía está cada día más fuerte y emocionada, enamorada de la vida y todo lo lindo que tiene: su deseo es seguir practicando deporte y ayudar a otros nenes que sufran lo mismo que ella.

Hoy la historia es diferente, por suerte. Los controles para Sofía son cada tres meses, en vez de seis, como era antes, lo mismo ocurre con los controles clínicos. "Antes parecía que nos habíamos estancado, porque la enfermedad es solo abocarse a ella, y los demás fluyen, continúan con sus vidas. Es raro que una nena tenga que pasar por una cosa así. El jardín lo tuvo que hacer de manera virtual, porque estábamos en pandemia, la cuidábamos de todo, porque también estaba el riesgo del Covid, recordó Vanesa Viveros, la mamá de Sofía.

Pero hacerle entender a una niña tan pequeña una situación tan delicada no es sencillo. No es fácil que una pequeña entienda una cosa así. Sin embargo, hoy Sofía es consciente de lo que le pasó, y ahora, cuando tiene que sacarse sangre, ella misma se da cuenta de su progreso, y se siente orgullosa: "hoy no lloré, mami", le suele decir a su mamá cuando le hacen extracciones de sangre.


Sofía Abigaíl Viveros, un ejemplo de resiliencia

"Son muchas cosas las que ella atravesó. Con ocho años, ella tendría que estar jugando, debería estar disfrutando. Yo estoy agradecida con la vida. No la pasamos bien. En Buenos Aires no teníamos familia, cada tanto iba una tía y nos llevaba algunas cosas. La gente también colaboraba desinteresadamente. Con el tiempo también conocimos gente nueva. Solo tenemos palabras de agradecimiento", dice Vanesa, visiblemente emocionada.

Una verdadera película de terror

Vanesa recordó cómo fueron los primeros días, hace algunos años, cuando se enteraron de que Sofía padecía cáncer. Era una mañana normal para todos. Sofi se levantó con un dolor en el brazo y estuvo toda la mañana llorando, hasta que al mediodía, su mamá decidió llevarla a la guardia. No era común que ella llorara. La doctora que las atendió las mandó a realizar una placa con urgencia, y en esa placa se pudo ver claramente que había una pequeña bolita dentro del pulmón izquierdo.

Lamentablemente, en Comodoro no había equipamiento para tratar a la pequeña. Las dos tuvieron que viajar solas a Buenos Aires, en donde fueron recibidas en el Hospital Militar. Después de haber hecho una biopsia, se trasladaron al Hospital Gutierrez y una oncóloga les confirmó la peor noticia: la pequeña tenía un blastoma pleuropulmonar maligno de grado tres. A la semana, Sofía debió afrontar una experiencia durísima para alguien de su edad: tenía que empezar a hacer quimioterapia.

"La operaron y le sacaron medio pulmón izquierdo. El doctor nos dijo que si en el resto del pulmón veía una ramificación de la enfermedad, le iba a sacar el órgano completo. Nos dijo que ella podía continuar con una vida normal, quizá no al cien por cien. Es difícil que le digan una cosa así a una criatura. No es fácil que te prohíban correr como antes, jugar, saltar. Ella tenía que cuidarse. Era mucha información de golpe. Todo fue muy complicado, la familia estaba muy lejos, y uno tenía que estar calmado, porque si vos estás mal, ella también", recordó Vanesa.

Una recaída que la hizo más fuerte

Sofía pudo regresar a Comodoro y, dentro de lo que se pudo, hizo una vida normal. Pero un día, a Vanesa la llamaron desde el jardín para decirle que su hija tenía mucha fiebre. La llevaron a la guardia. Sofía no quería comer. Tenía un derrame pleural. Del otro lado del pulmón, había un principio de neumonía. Las mandaron a Buenos Aires en un avión sanitario. Esta vez, la madre de Vanesa fue con ellas. En la capital del país, a Sofía le realizaron un drenaje. La enfermedad había resurgido y la historia volvía a complicarse.

Lo más fuerte fue que la pequeña Sofía tuviera que atravesar ahora un tratamiento de quimioterapia más agresivo. Las fiestas de fin de año las pasaron dentro de la clínica. "A medida que íbamos saliendo, ella iba cobrando fuerza. Al principio no le gustaba que se le caiga el pelo, pero a la segunda vez, las dos nos cortamos el pelo. Ella andaba sin pañuelo, sin gorra, y eso es algo que a ella le dio mucha más fuerza".

Luego de atravesar una operación final para atacar a un nuevo nódulo que había aparecido y de que esto fuera sellado con radioterapia, finalmente, la doctora de Buenos Aires les dio el alta y pudieron regresar a Comodoro. Hoy Sofía no viaja más a la capital del país, realiza sus controles acá en Comodoro, y si tiene alguna complicación, su médica oncóloga está al pendiente de ella.

"De pequeña no me quería operar"

Sofía, de ocho años de edad, le contó a este diario que, cuando era muy chiquita, ella no quería operarse, algo bastante lógico, considerando todo lo que esto implica. "Me daba miedo, yo no quería operarme. Ahora estoy contenta porque puedo jugar. A los nenes que les toque algo parecido, les deseo que les vaya bien y que Dios los proteja", dijo la joven atleta de ocho años.

Además, la entrevistada remarcó que lo que más le gusta hacer es correr y practicar natación, algo que la ayuda para poder estar mejor desde lo físico. "Me gusta porque me puedo divertir. Dios me dio la salud, yo confío mucho en él". Para cerrar, dejó una última reflexión sobre su actividad deportiva y resaltó que es algo que hace para divertirse y ganar, y también, ayudar a los demás. "Quiero seguir haciendo amigos, hacer cosas divertidas con ellos", cerró.