Matanza de pingüinos: “Consideraron probada la palabra de un mentiroso”, dijo La Regina

El empresario, condenado en primera instancia, reiteró que hay otros intereses detrás de lo ocurrido y que apelará el fallo.
sábado 16 de noviembre de 2024
Matanza de pingüinos: “Consideraron probada  la palabra de un mentiroso”, dijo La Regina
Matanza de pingüinos: “Consideraron probada la palabra de un mentiroso”, dijo La Regina

Tras la condena de Ricardo la Regina por la matanza de pingüinos en Punta Tombo, por los delitos de daño agravado en dos de los hechos, en modalidad de delito continuado y en concurso real con daño agravado por un tercer hecho, este último en concurso ideal con el delito de crueldad animal; el condenado habló en un medio radial sobre lo sucedido y expresó “seguimos esperando que se sepa la verdad, siguen con la misma mentira y no entiendo cómo se llegó todavía hasta esta etapa, pero todavía quedan instancias para que se demuestre la verdad” y continuó “evidencias no tienen, pruebas no hay; sin embargo, me declararon culpable. Yo me crié en ese campo que tiene dos pingüineras, originalmente criábamos ovejas, pero no era muy rentable por el tema de los depredadores y por la legislación, no era viable. En vistas de eso, fui a estudiar turismo y traté de habilitar senderos turísticos con un amigo, tampoco lo logramos. Estuvimos más de 4 años haciendo papeles y no pudimos, viendo que no había otra posibilidad, cambié ganado a vacas y estoy criando vacas”.

Además, planteó que “la pingüinera de Punta Tombo tiene un plan de manejo escrito por el biólogo que más impulsa estas denuncias, que es Borboroglu, y en ese plan de manejo habla sobre zonificación y uso de tierra, que en el sector de pingüinos que está dentro de mi estancia, establece que está bien hacer ganadería. Yo estoy en contra, dice que arriba de los pingüinos se puede hacer ganadería, sin alambrado no se puede” y continuó “el campo proviene de sucesión de mi abuelo, que es conflictiva, denuncias de mi parte, de parte de mi tío, diversas cosas, en este contexto adverso, él tiene confitería en Punta Tombo, a mí no me habilitaron nada”.

En este sentido, precisó que “la mayoría de los pingüinos de Punta Tombo están fuera del área intangible, en un área que llaman zona de uso sostenible, que dicen que sí se puede hacer ganadería. No hay límites físicos” y destacó “solo problemas he recibido de Punta Tombo”.

Reiteró que siempre colaboró con los biólogos y les permitió ingresar, incluso Borboroglu, ayudó en censo de pingüinos, y a raíz de ellos surgen resultados incluso hasta donde hay pingüinos que “sería muy útil para esclarecer, el tipo tenía un mapa, reconoce mi ayuda, pero niega el mapa en todo momento y no lo llevó al juicio” destacó y aseveró “estaban armando algo que no existe, consideraron probada la palabra de un mentiroso”.

Señaló que “los pingüinos no podían ir y volver al mar, hice un video de un alambrado viejo donde los pingüinos van y vienen, van y vienen a gusto, otra de las tantas mentiras, decía que pingüinos querían salir al mar y no podían, fueron amarillistas y no hay nada de eso, es una mentira. En agosto puse el alambrado no en noviembre como decían” y comentó que “hay un montón de motivos y beneficios para ellos que vienen ganando fama, donaciones, no sé si persiguen una causa buena como sería una legislación, pero mostraron la hilacha, claramente quieren el campo, pidieron el secuestro, quieren hectáreas, plata. Cuando hay irregularidades que vengo denunciando hace tiempo en Punta Tombo, mi tío hizo un desmonte peor“.

Asimismo, firmó que “vamos a apelar, ahora ya se sacaron la foto, les sirvió de difusión apareciendo los ambientalistas diciendo que ya ganaron. No sé cómo se juega este juego, pero en el juicio no hubo ni una foto ni pruebas que demuestren pingüinos muertos cuando hablan de 300”.

Finalmente, cuestionó “tengo que rendir cuenta de todo lo que hago con mis bienes. He sido expuesto a todo el mundo poniendo en peligro la seguridad de mi familia. Es terrible la exposición que sufrimos y tenemos drones volando arriba de la casa de mi vieja y de mi viejo, son invasiones a la privacidad” y señaló “a mí me ha afectado a nivel psicológico un montón”.