Expectativa mundial por la elección presidencial en EE.UU.
Ante el clima de violencia y polarización, los estados refuerzan la seguridad en los centros de votación con drones, cristales antibalas y medidas de emergencia para proteger a votantes y funcionarios en la elección presidencial entre Kamala Harris y Donald Trump.
Las elecciones de mañana, 5 de noviembre, en Estados Unidos se llevarán a cabo bajo un riguroso dispositivo de seguridad, diseñado para garantizar la integridad de la jornada electoral y prevenir posibles actos de violencia. En respuesta a una de las campañas más violentas de la historia, los 50 estados han destinado millones de dólares para blindar los centros de votación con drones, francotiradores y chalecos antibalas, además de implementar medidas de emergencia como botones de pánico conectados al número de emergencias.

El Departamento de Justicia desplegará observadores electorales en 86 jurisdicciones a lo largo de 27 estados, marcando un récord en la supervisión federal de elecciones. Este incremento en la vigilancia se debe al clima de polarización creciente en el país, intensificado desde los disturbios del Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando partidarios del expresidente Donald Trump asaltaron el edificio mientras se certificaba la victoria de Joe Biden.
Los funcionarios a cargo de la seguridad en los centros de votación han recibido capacitación específica para actuar en situaciones de crisis, incluyendo simulacros de tiroteos y procedimientos de evacuación. Además, organizaciones civiles como el Comité para unas Elecciones Seguras han desarrollado guías que recogen los puntos claves de las leyes electorales de cada estado, buscando asegurar una respuesta rápida y eficaz ante cualquier intento de intimidación.