De la congestión a la convivencia vial: la importancia de una “Infraestructura Inteligente”

En un mundo donde las ciudades fueron diseñadas en torno al automóvil, surge la necesidad de repensar el espacio urbano.
sábado 05 de octubre de 2024
De la congestión a la convivencia vial: la importancia de una “Infraestructura Inteligente”
De la congestión a la convivencia vial: la importancia de una “Infraestructura Inteligente”

Iván Leske, asesor e investigador sobre Seguridad Vial y activista local por una movilidad segura, destacó a Crónica que la configuración en torno al auto ha llevado a una alarmante cifra de muertes en accidentes viales.
“Los datos oficiales indican que en nuestro país la cantidad de muertos viales es más del doble de la cantidad de muertos por hechos delictivos. Uno piensa que tiene más probabilidades de morir en un asalto, tal vez, o por un delincuente armado, que por un atropellamiento; sin embargo, pasa al revés”, dijo.

A pesar de contar con una Ley Nacional de Tránsito que se adapta a las particularidades de cada ciudad, Leske señaló que las estadísticas revelan un estancamiento preocupante: “Desde que se toman estadísticas seriamente, hay un estancamiento y se mueren aproximadamente 5.000 personas todos los años”. Este fenómeno sugiere que, a pesar de los controles y sanciones, la efectividad de las medidas actuales es limitada, “y nos vamos a seguir equivocando en un entorno que está preparado solamente para conducir”.

El especialista, argumentó que la clave está en entender la naturaleza humana y priorizar a los actores más vulnerables en el espacio urbano: “Es importante invertir esfuerzos en entender a los diferentes actores, ya sean conductores, ciclistas, peatones y pasajeros de transporte público, y dar más prioridad a quienes no contaminan y a quienes no ocasionan riesgo”.

Iván Leske, asesor e investigador sobre Seguridad Vial.

La solución, según Leske, radica en el concepto de “infraestructura inteligente”, diseñada para mejorar el comportamiento de todos los actores viales: “Está pensada para leer correctamente cómo los distintos actores se mueven por la ciudad y otorgarles fluidez y seguridad”. Esto implica priorizar la comodidad de peatones, ciclistas y pasajeros del transporte público por encima de los automovilistas.

Señaló que “la infraestructura inteligente no se trata solamente de tener veredas y asfalto sin baches; se trata de iluminación, espacios verdes, señalización y áreas de descanso para quienes tienen dificultades físicas”.

También tiene que ver con priorizar el ambiente y alentar a que la persona elija cualquier movilidad antes de terminar decidiendo conducir. “Te hace sentir que vos estás sacando ventaja al ir en transporte público o de andar a pie algunas cuadras, en vez de intentar estacionar en la puerta de tu destino, como nos pasa muchas veces por esta dependencia que tenemos del auto”.

“En Comodoro tenemos que corregir de forma urgente toda la traza, desde el Predio Ferial hasta el centro de la ciudad”

Leske subrayó la importancia de mejorar el flujo vehicular en las zonas del Km. 3, Km. 4 y Km. 5, argumentando que resolver este “nudo” ayudaría a desatascar la congestión que afecta a toda la ciudad. “Si se resuelve ese enrede y se comienza a resolver la congestión vehicular que atraviesa a toda la ciudad, resolvería muchos problemas”, afirmó.

Estas áreas son de las más transitadas y visitadas en Comodoro. “Así como todos conocemos el centro y conocemos el Pueyrredón, también conocemos el Km. 3 y Km. 4. Están utilizados por todos los que no viven allí; además, tienen la particularidad de ser muy lindos, muy históricos, pero a su vez muy mal diseñados y son de altísimo riesgo”, agregó Leske. En este contexto, resaltó la necesidad de intervenir en varias esquinas y realizar cambios en la dirección de circulación. “Esto es progresivo, no se hace de un momento a otro; es complejo y hay que estudiar cómo un cambio impacta en los vecinos y también trabajar junto con ellos, para que los vecinos sean parte de ese cambio”, explicó.

Leske también se refirió a la reciente eliminación de una parada de colectivo en la avenida del Libertador, debido a que “no encontraron la manera de que esa parada de colectivo siga siendo segura”. Agregó: “Entonces, el colectivo se paraba en la avenida del Libertador y, en vez de hacer lo que tenemos que hacer para gestionar la velocidad y que todos los demás autos circulen a menos de 60 kilómetros por hora, lo que hicieron fue anular la parada de colectivo porque no ven la posibilidad de gestionar la velocidad”.

El activista criticó esta decisión, señalando que se priorizó a los automovilistas en detrimento del transporte público: “Se tomó la decisión de quitarle jerarquía a quien más se necesita jerarquizar, que es al usuario de transporte público. Dijeron ‘sigan circulando todos con exceso de velocidad, que el transporte público no se va a detener acá y no los va a estorbar’”.

Otro punto de preocupación es la situación en el acceso al aeropuerto de la ciudad, donde muchos automovilistas utilizan la rotonda como estacionamiento. “No es normal que en el acceso al aeropuerto se use toda la rotonda como estacionamiento”, observó Leske, quien subrayó que esta situación es especialmente peligrosa.

Leske también destacó la necesidad de crear cruces peatonales seguros, como en la avenida Polonia. “Es muy inseguro para los peatones cruzar la calle por ahí, porque todo el tiempo andan vehículos por todos lados”, advirtió. Además, resaltó que hacer la zona más caminable beneficia a los comercios.

Aunque describió a Comodoro Rivadavia como una ciudad caótica pero a la vez mejorable, Leske reconoció que los cambios realizados en la calle Rivadavia, que permiten que los usuarios de transporte público esperen sin inconvenientes, son un paso en la dirección correcta. “Faltan muchos refugios climáticos, pero al menos se hizo algo interesante y ágil”.

“Los comodorenses no nos podemos resignar a que andar en el tránsito tiene que ser tedioso”

Desde la perspectiva de Leske, es fundamental fomentar el uso del transporte público y las alternativas de movilidad. “Si yo siento que andar en transporte público me beneficia, al menos para ir a mi trabajo y no dejar mi auto estacionado 8 horas afuera, si comenzamos con ese cambio cultural, lo que hacemos es que cada pasajero de transporte público sea un potencial conductor menos”.

Agregó: “Por ende, mientras más pasajeros tenga el transporte público, más negocio será para las empresas, necesitará menos subsidio, se abaratarán los costos; es decir, se genera un círculo virtuoso”. Leske agregó que, al reducir el número de conductores, se comenzará a resolver la congestión vehicular a largo plazo y de manera progresiva. “Vamos a tener menos vehículos tratando de salir al mismo tiempo para buscar a sus hijos a la escuela o para entrar o salir del trabajo, que son los dos momentos críticos que tenemos en la ciudad”.

Por último y siguiendo esta misma línea, Leske reflexionó sobre concepto de educación vial, señalando en que no sólo debería abarcar a formar futuros conductores, sino también el fomentarnos el uso inteligente de los espacios públicos, el uso de transporte público, la caminabilidad, el uso de la bicicleta y como última instancia tratar de conducir.

“Nosotros queremos conducir porque pensamos que necesitamos conducir para obtener libertad y después cuando conducimos nos damos cuenta de que caemos en el medio de una congestión vehicular, entonces libertad no tenemos”, señaló.

En este contexto, Leske propuso que la educación vial debería verse no como un pilar aislado, sino como un complemento. Si bien es fundamental conocer las normas y leyes viales, no debemos limitarnos a ese enfoque. “Debemos promover la comprensión de las normas, pero, sobre todo, reconocer que cuando nos desplazamos por los espacios urbanos de cualquier manera que sea, estamos conviviendo. Al entender que en estos espacios convivimos, desarrollamos una empatía hacia los demás y nos damos cuenta de que nuestro derecho y urgencia no vale más que los de los otros”, concluyó Leske.