Peligro en Buenos Aires: Pasajeros por las vías y salto de molinetes para zafar del boleto de tren

"Esto es un peligro, pero no tenemos otra opción": La gente se arriesga porque se le imposibilita pagar el pasaje del tren tras el nuevo aumento.
miércoles 18 de septiembre de 2024
Peligro en Buenos Aires: Pasajeros por las vías y salto de molinetes para zafar del boleto de tren
Peligro en Buenos Aires: Pasajeros por las vías y salto de molinetes para zafar del boleto de tren

La imagen se repite día tras día. Y cada vez con más frecuencia. Son pasajeros que, en las inmediaciones de cada estación, transitan por las vías y se trepan a los andenes para esquivar el pago del viaje en tren.

Lejos de ser una travesura, la maniobra es la más utilizada por aquellos trabajadores que se ven expuestos a un doble acecho: el de los magros sueldos que no alcanzan y el de los pasajes cada vez más caros en el transporte público. Entonces, la triquiñuela es válida con tal de estirar un poquito el saldo de la SUBE.

El fenómeno, además de ser una transgresión al vetusto reglamento general de ferrocarriles (una norma que, más allá de sus modificaciones y agregados, data del año 1891), es un peligro para los usuarios. Caminar por los durmientes, entre el balasto, es una invitación a torcerse el pie.

Cuando se acerca una formación, hay que apurarse para hacerse a un costado. Y en algunas líneas hay una amenaza mortal: el tercer riel (de donde toman energía las formaciones), con riesgo de electrocución en caso de contacto.

El aumento de tarifas dispuesto la semana pasada, junto con la quita de los beneficios del boleto integrado (la Red SUBE, que otorgaba descuentos a los pasajeros que deben tomar dos o más medios de transporte para llegar a destino), hizo que la situación se agravara. Las imágenes comenzaron a circular en las redes sociales en los últimos días.

"El boleto ya era caro antes, pero ahora es imposible de pagar todos los días", comenta un usuario en plena caminata por las vías cerca de la estación Avellaneda. "Caminamos para ahorrarnos el segundo boleto, no queda otra. No podemos seguir pagando lo que piden", agrega.

"Esto es un peligro, pero no tenemos otra opción", afirmó una madre que transitaba las vías junto con su hijo, ambos intentando evitar el pago adicional del pasaje.

Otro punto importante es que muchos de estos pasajeros trabajan en empleos informales, sin los beneficios ni la estabilidad que ofrecen los trabajos registrados. Estos trabajadores dependen de cada peso que puedan ahorrar, y el aumento del boleto los ha puesto en una situación más crítica.

Los más jóvenes y ágiles eligen una opción: saltar el molinete, impulsándose con sus dos brazos sobre la estructura metálica para franquear el ingreso o la salida a la estación sin tener que apoyar la tarjeta. Claro que los mayores de edad, o quienes tienen dificultades físicas, no puede usar esa treta.

Los problemas continúan cuando el usuario logra subir a la formación. Suciedad, mal estado, aglomeraciones en horas pico, marcha lenta y cancelaciones de servicio. Pero esa es otra historia.

 

Cuánto sale el boleto del tren

Desde el lunes, a partir de la implementación de la Resolución 33/24 de la Secretaría de Transporte, el pasaje en tren aumentó 40%. El mínimo pasó a costar $280, para los viajes de hasta 12 kilómetros. La segunda sección, de 12 a 24 kilómetros, cuesta $360. Y para los trayectos más largos (más de 24 kilómetros), $450.

Al ingresar a la estación y apoyar la tarjeta SUBE sobre el molinete, este automáticamente descuenta la tarifa más cara desde ese punto de partida. Al repetir la acción para abandonar la estación de destino, acredita la diferencia (si corresponde). Por eso, en los hechos, por más que hagan un trayecto corto, los usuarios deben tener saldo suficiente para afrontar la tarifa más alta.

En los subterráneos, donde el viaje es todavía más caro ($650), la empresa Emova, concesionaria del servicio, dispuso un refuerzo del personal de seguridad en las estaciones para evitar los saltos sobre los molinetes. La situación en muchas ocasiones derivó en forcejeos y empujones entre los custodios y los pasajeros que se resisten a abonar el pasaje.

En ambos casos el panorama tiende a agravarse ya que las autoridades tienen en carpeta nuevos aumentos para reducir la fracción del pasaje que es subsidiada por el Estado.