Buscan “padrinos y madrinas” para donar zapatillas a niños que asisten al comedor Mi Lugar
Mi lugar, comenzó a funcionar en 2018 en barrio Abel Amaya, primero como merendero y desde 2021 como comedor, para aquellas familias vulnerables que necesitan asistencia no solo en lo que refiere a alimentos, sino también en medicación y otras situaciones. Todos los sábados entregan 220 viandas a quienes asisten y brindan su acompañamiento a 35 familias; persisten en su función gracias a las donaciones que reciben y el aporte mensual de los colaboradores.
En esta oportunidad, lanzaron nuevamente la campaña, que invita a la comunidad a ser padrino o madrina de alguno de los niños que asisten al comedor, y así, donarles un par de zapatillas nuevas.
Respecto a ello, Marion Pérez Barrías, referente del Comedor Mi Lugar explicó que “es el tercer año que realizamos la campaña de una madrina o un padrino, para un niño o niña, y que le pueda regalar un par de zapatillas nuevas, esa es la única condición que tenemos”, y añadió: “se tienen que comunicar conmigo al 2975092888 o a través de las redes, en la fanpage de Facebook Comedor Mi Lugar o al Instagram que es Comedor Mi Lugar oficial. Nos mandan un mensaje y nosotros le asignamos un niño o niña, les damos el nombre solamente y número de calzado y el padrino o madrina se encarga de comprar el par de zapatillas”.
Asimismo, mencionó que “el día sábado 21 de septiembre, hacemos el encuentro entre padrinos y madrinas y le entregan a ese niño o niña las zapatillas. Quienes no quieran hacerlo por cuestiones de trabajo, personales o por diferentes razones, está bien, el gesto es lo importante, entonces reemplazamos con los mismos colaboradores a los padrinos para poder entregar las zapatillas” y aseguró “si nos dejan, decimos quien es la persona que lo donó y si no, no decimos nada, solo que es un padrino mágico, invisible. La idea es que sea transparente para que puedan ver a quien va dirigido el esfuerzo que hizo”.
Además, recordó que “el año pasado seis jóvenes juntaron el dinero para comprar ese par de zapatillas y fue genial, porque es hacerlo de corazón, que es la forma como trabajamos nosotros siempre desde la solidaridad, y quien quiera conocernos puede venir los sábados de 9 a 14 horas estamos en avenida Chile 2245 del barrio Abel Amaya, como para que se queden tranquilos también”.
En tanto, puntualizó que el 18 de septiembre finaliza la campaña, para llegar al 21 con todos los pares de zapatillas necesarios, para que nadie quede sin zapatillas, “siempre pedimos que guarden el ticket por si hay que cambiarlo, porque a veces la horma es más grande o más chica” destacó.
Sobre el Comedor Mi Lugar
Consultada sobre la labor que realizan en el comedor, Pérez indicó que “nosotros hacemos trabajo de campo, conocemos la situación de cada familia y tratamos de acompañarlos en todo lo que necesiten y que esté a nuestro alcance, ya sea desde lo alimentario, ropero comunitario, cuestiones de salud o que necesiten alguna medicación o algún acceso a un turno. Tratamos de generar redes con otras instituciones”.
Sobre la cantidad de personas que asisten, detalló que “hacemos 220 porciones de comida todos los sábados y brindamos acompañamiento a 35 familias. Este tiempo, viene mucha gente lamentablemente y a nosotros no nos da el espacio ni la cantidad de donaciones para poder acompañarlos, si tuviéramos más podríamos hacerlo pero se nos dificulta porque además es cualquier trabajador como nosotros que dona elementos, así como nosotros lo hacemos con nuestro tiempo los días sábados, entonces por ahí hacen una compra al mes y se torna complejo atender a todos”.
Así, remarcó “acompañamos con el plato de comida que intentamos que tenga carne, pollo, para que tenga proteínas, al ser tantas porciones usamos un disco gigante para cocinar”.
Para concluir, aseveró que “las familias por ahí nos van informando por ejemplo que tienen un niño con obesidad y diabetes, entonces los acompañamos en buscar ese tipo de alimentos que necesiten, porque hoy los precios son elevados para que le puedan brindar esa alimentación, después tenemos tres adultos mayores que acompañamos con medicación, también diabéticos, tiras reactivas, el otro día se les rompió la maquinita y tuvimos que buscar una” y agregó “tenemos mellizos que son asmáticos y se les rompió la aerocámara, así que esta semana estamos consiguiendo. Nos falta un sillón para un estudiante que tiene epilepsia y se desmaya mucho, entonces para que pueda tener clases de escuela domiciliaria necesita un sillón para no lastimarse y es urgente”.