Dia del Veterinario
Ferrus: “La profesión veterinaria es un servicio que si no lo hacés con amor, no funciona”
Jorge Ferrus, reconocido veterinario local, nació en la provincia de Buenos Aires, estudió en la Universidad Nacional de Rosario y hace 37 años que se recibió. “Tengo la suerte de haber elegido esta carrera de la cual no me arrepiento y ya estoy como en el epílogo de mi carrera, porque justamente ahora estoy tramitando la jubilación”, compartió con Crónica.
En 2022, Ferrus recibió una mención honorífica Cerro Chenque en reconocimiento a su trayectoria y su labor solidaria y desinteresada por los animales.
Su llegada a Comodoro
Ferrus llegó a Comodoro pocos años después de haberse graduado, en 1989. “El destino me trajo acá. Vine como veterinario militar, había ingresado al ejército y estuve unos años en el Hospital Militar de Km. 8. En ese momento no éramos más de siete u ocho veterinarios y no dábamos abasto para atender toda la necesidad que requería la ciudad”.
En 1992, Ferrus se preocupó por la excesiva población canina y felina en Comodoro Rivadavia, con todas las complicaciones que esto acarreaba. “Enfermedades contagiosas, zoonosis, contaminación del medio ambiente por la ruptura de bolsas de residuos, ataques de perros territoriales a personas y peatones, accidentes de tránsito, en fin, todo lo que acarrea este exceso de población sin control”, explicó.
Justo en ese momento, Ferrus se inspiró en una adolescente, hoy colega, que había viajado a Canadá en 1992 quien le mostró fotos de cómo era la actividad veterinaria en ese país. “Me comentaba el nivel de tecnología que tenían, cuando acá en Comodoro reciclábamos las jeringas y todo lo que es descartable. Pero más allá del asombro por la tecnología, me contaba que en Canadá no había perros sueltos en la calle. Todos los perros tenían un microchip, estaban correctamente registrados. Había una policía veterinaria, que controlaba a quienes tenían animales, asegurándose de que estuvieran vacunados y desparasitados. Estaba prohibido tener animales sin esterilizar, salvo los criaderos autorizados”, recordó.
Continuó relatando: “Esa chica que aún no había terminado el secundario, me abrió la cabeza y yo dije, bueno, si es posible hacerlo en Canadá y en Europa, ¿cómo no podemos hacerlo acá? Ese era el desafío”. A partir de ahí, Ferrus se embarcó en una larga trayectoria para abordar este tema, desde dar charlas en colegios y barrios hasta impulsar las primeras castraciones masivas en la época de Guinle.
Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. “Nunca logramos un buen resultado. Pasó todo este tiempo y para mí es un poco frustrante. Quizás logramos un poco más de conciencia sobre la tenencia responsable y los derechos de los animales que existen actualmente”, comentó Ferrus.

Tenencia responsable: “A la mayoría no le importa”
Ferrus siempre trabajó en la clínica, donde conocía a los tutores que llevaban a sus animales para ser atendidos. “Siempre tenía la fantasía de que toda la población era más o menos así de sensible, pero cuando me tocó estar en la función pública, trabajando en la municipalidad y después en el programa de ‘Protenencia’ para tratar de controlar el problema, me di cuenta de que a la mayoría de la gente no le importa”.
Expresó su desilusión al respecto. “Es una desilusión, pero yo te diría que el 80% de la gente, si le preguntás cómo solucionar el tema de la población canina, te dice ‘hay que matarlos a todos’ o ‘tiene que salir otra vez la perrera’. Es muy triste porque está comprobado que nunca fue una solución la perrera”.
Necesidad de educar sobre estas problemáticas
Ferrus destacó la importancia de la educación en la problemática de la superpoblación animal y el buen trato. “Para mí, faltó poner en la currícula de la educación primaria el tema de la tenencia responsable. Se incorporó educación vial, educación sexual y faltaría ese tema como para que se ponga la semillita en la cabeza de los niños”.
Ferrus comentó sobre los casos graves de maltrato animal que ha visto en los últimos tiempos. “A modo de tortura, de animalitos atados con alambre e incluso cosas que hacían niños, y esto no es normal”, lamentó.
Enfatizó cómo la profesión veterinaria puede dar un panorama de cómo está la sociedad. “Desde nuestra profesión podemos también medir un poco para dónde va la sociedad y la violencia que existe. Se atropella a un perro y ni siquiera se detienen, como si fuese una basura. Lo triste es que después lo podemos extrapolar en cómo nos tratamos entre nosotros”, dijo.
En este sentido, Ferrus recalcó que “la profesión veterinaria es una profesión en la cual se brinda un servicio, y si no lo hacés con amor, no funciona. Es lo mismo que la medicina humana. El problema que tenemos es que la sociedad fue cambiando y hoy todo es plata, y si seguimos así, vamos mal. Espero que de acá en adelante vayamos evolucionando”.
Asignaturas pendientes: Más educación, un Hospital Público Veterinario y Plan de Vacunación Gratuita
Mirando hacia el futuro, Ferrus es optimista y espera que las nuevas generaciones lleguen mejor preparadas.
A su vez, subrayó la necesidad de un hospital veterinario municipal. “Tenemos una población importante que no tiene recursos para atender a sus mascotas, es decir, a sus miembros de la familia, y no tienen la posibilidad de hacerlos atender por una cuestión económica. Nosotros tenemos la posibilidad de que si no podemos pagar la obra social, tenemos el hospital público. En veterinaria eso no existe. Creo que estaría bueno que en algún momento una ciudad como Comodoro lograra ese objetivo”.
También mencionó la importancia de un plan de vacunación gratuita para combatir enfermedades como el parvovirus y el moquillo. “Cuando hay un brote, si no hay animalitos vacunados, es de alta mortalidad y las enfermedades son muy contagiosas. Entonces, la única manera de poder controlar la población y las enfermedades es con la vacunación, la desparasitación y la esterilización temprana”.
Finalmente, Ferrus reiteró la necesidad de trabajar en la educación de los niños y niñas. “Planificar de acá a 25 años, yo creo que podemos desestructurarnos en tantas cosas, como hemos dejado de fumar en los lugares públicos, cuando hablamos de no discriminar o cuando se aborda la violencia de género. Ver el enfoque de nuestros hermanos animales como los tendríamos que ver: de igual a igual”, concluyó el veterinario.