Por la causa Emergencia Climática I

Desde AMFJCH cuestionaron la denuncia por parte de funcionarios provinciales contra fiscales

AMFJCH se pronunció en contra de las “descalificaciones y avasallamientos” ante los dichos de funcionarios del gobierno provincial, en torno al accionar de fiscales comodorenses por la causa Emergencia Climática I.
domingo 14 de abril de 2024
Desde AMFJCH cuestionaron la denuncia por parte de funcionarios provinciales contra fiscales
Desde AMFJCH cuestionaron la denuncia por parte de funcionarios provinciales contra fiscales

La semana pasada, se conocía que la fiscalía de Comodoro Rivadavia tomaba la decisión de retirar la acusación pública contra algunos de los imputados en la causa Emergencia Climática I, consecuentemente el tribunal se declaró “no competente” y “declararon competencia negativa”, elevando la causa a la Cámara en lo Penal Local para que decida si es la jueza de la audiencia preliminar o ellos quienes deben resolver.

Todo ello llevó a una conferencia de prensa por parte de autoridades provinciales, encabezadas por el vicegobernador, Gustavo Menna, donde cuestionaron el accionar de los fiscales, Adrián Cabral, al frente de la causa, y del fiscal jefe, Marcelo Crettón, y adelantaron que serán denunciados por retirar la acusación contra exfuncionarios del municipio de Comodoro, ante el Consejo de la Magistratura por mal desempeño de sus funciones.

En base a todo ello, la Asociación Civil de la Magistratura y del Funcionariado Judicial de la Provincia del Chubut (AMFJCH), emitió un comunicado donde expresó su profunda preocupación “ante las reiteradas descalificaciones de diversos funcionarios públicos integrantes de los poderes Legislativo y Ejecutivo de la provincia y de la nación, haciendo referencia a decisiones judiciales adoptadas por magistrados/as integrantes del Ministerio Público Fiscal o de la Judicatura, sin conocer ni evaluar los fundamentos que en cada caso se han tenido en consideración para requerir o resolver de determinada manera” indicaron.

Además, precisaron “cabe separar los disensos de las descalificaciones y avasallamientos. Los disensos forman parte de la crítica indispensable para el mejoramiento de la actividad de los poderes del Estado en una sociedad democrática, incluso cuando provengan de una autoridad pública. Por el contrario, las descalificaciones de las decisiones judiciales, a integrantes de la magistratura, las amenazas con promoción de juicios políticos o de sanciones mediáticas, son acciones que deslegitiman y debilitan los sistemas judiciales y propician que la ciudadanía respete cada vez menos a la institución judicial y no recurra a ella como garantía de sus derechos”.

También, apuntaron que “es importante señalar que tanto la corrupción pública como el crecimiento del número de delitos contra la propiedad, que afectan la vida de todas las personas que integran la sociedad que conformamos, no sólo nos preocupa sobremanera sino que, fundamentalmente, nos ocupa adoptando diversas medidas que signifiquen aumentar la capacidad de respuesta de los tribunales”.

En este sentido, recalcaron que “no desconocemos la falta de confianza de la población en el Poder Judicial. Esa situación nos interpela diariamente a buscar soluciones que permitan corregir los errores en la gestión de casos, en aras de agilizar los procedimientos y dar una respuesta eficaz y en tiempo oportuno a los/as justiciables.

En cuanto a los errores que pudieran contener las decisiones que se adopten en cada caso concreto, no puede soslayarse que el Poder Judicial es el único poder del Estado que garantiza la revisión de las resoluciones dictadas por sus integrantes. Pero además existen los mecanismos legales y constitucionales para que las personas afectadas por la decisión realicen la denuncia pertinente ante los organismos de control y estos resuelvan si existió o no un incumplimiento funcional y -su caso- apliquen las sanciones que correspondan”.

Para concluir, advirtieron que “nunca la diatriba puede constituir el camino para la realización de la Justicia, menos aun cuando emana de un alto funcionario del Poder Ejecutivo, que como tal, tiene la obligación institucional de respetar la independencia judicial y evitar que, merced a sus palabras, se confunda a la ciudadanía y se ahonde la desconfianza generalizada en las instituciones del país.

La solidez y calidad de la función judicial depende de modo directo de la garantía de la independencia judicial.

Los jueces y juezas, estamos obligados a preservar la paz social y en esa faena propiciar un clima de confianza para la ciudadanía, controlando que el accionar de los demás poderes se ajuste a la Constitución, tutelando las instituciones y defendiendo los derechos individuales de todas las personas”.